El Ayuntamiento de Castro Urdiales ha ordenado el cierre del centro de Educación Infantil Pecas. El motivo aducido no puede ser más insólito, ya que el cierre se debe al ruido ocasionado por los niños y bebés que acuden a la guardería. No solo resulta de lo más dudoso y ajeno al sentido común que el ruido de las criaturas en horario diurno pueda ser sancionable, lo que es verdaderamente inadmisible y causa de alarma social es que la medida se cebe en los más indefensos: los niños y sus familias. Causa perplejidad la insensibilidad del alcalde de Castro y de su área de Medio Ambiente ante las consecuencias del cierre: niños privados de su entorno educativo, 40 familias con graves problemas de conciliación de su vida laboral y familiar, y cinco trabajadores abocados al paro. Una guardería no es un 'almacén de niños', es un centro de aprendizaje y desarrollo, de convivencia y de adquisición de hábitos beneficiosos. En estos momentos, se está privando a nuestros hijos de esas oportunidades en un municipio que, precisamente, no se caracteriza por la abundancia de oferta educativa. Confiamos en que finalmente impere la racionalidad y los niños y niñas que acudían a Pecas puedan continuar su educación.