¿Decenas de miles de sellos de lujo acabaron en hornos crematorios y en trituradoras de papel? Esa fue la inverosímil explicación que Fórum Filatélico dio al Ministerio de Hacienda cuando los inspectores de la Agencia Tributaria descubrieron en 2001 que la sociedad tenía un inmenso 'agujero' contable: la empresa solo podría probar que tenía en su poder el 55% de las estampillas que aseguraba que había comprado ese año. El resto de los timbres simplemente no existía, aunque había facturas a nombre de proveedores de «perfiles sospechosos» que documentaban esas supuestas adquisiciones.