El ferrolano Emiliano Aguirre es un hombre al más puro estilo renacentista, estudioso de ciencias y humanidades. A sus 81 años, el promotor de las excavaciones de Atapuerca, cuenta en su extenso currículum con la licenciatura de Ciencias Naturales, Teología y con un doctorado en Ciencias Biológicas, así como estudios de Humanidades y Filosofía. También posee el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica y el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades, como reconocimiento a sus trabajos de investigación.
-¿Cree que hay tesoros enterrados bajo la tierra en Palencia que están esperando un descubridor?
-Siempre he dicho a mis alumnos que lo importante es lo que no se sabe y que quedan muchas cosas por descubrir. En arqueología, el que busca, encuentra. Estoy convencido de que tiene que haber más 'Atapuercas', solo hay que buscarlas. También en Castilla y León, aunque hay que evitar que los yacimientos que se encuentran y que no están siendo excavados sean saqueados por gente inexperta o por visitantes ocasionales de las cuevas. Hay buenos restos, por ejemplo, en Sepúlveda o en Pedraza, lo que falta es un plan para investigarlos.
-¿Serían tan extensos como los de Atapuerca?
-Quizá no, porque la peculiaridad de la sierra de Atapuerca es que sufrió un movimiento de placas que separó la alineación geológica, creándose muchas fosas y cuevas. Algo así solo es comparable con los yacimientos de Johannesburgo (Sudáfrica) y en Zhoukoudian (China), donde se encontró 'El hombre de Pekín'. No obstante, la humedad destruye muchos de los huesos y solo se conservan los que han sido protegidos por costras calizas, por ejemplo.