Los numerosos controles de alcoholemia en la travesía de Alcañices y en otros puntos de la localidad alistana, fronteriza con Portugal, han levantado las protestas de los hosteleros de la zona, que se quejan de que el exceso de presión sobre los conductores está perjudicando sus negocios y terminará por poner la puntilla al sector.
Algunos establecimientos han echado ya el cierre y otros cuantifican el descenso de actividad hasta en un 80%, según el alcalde de la localidad, Tomás Carrión, que gestionó la reunión que una representación de hosteleros mantuvo ayer con el subdelegado del Gobierno, Carlos Hernández, para explicarle la situación y pedir «que los controles sean más aleatorios y no se hagan siempre en determinados puntos», que son el tramo urbano de la carretera y junto al antiguo cuartel de la Policía Nacional, en la antigua aduana.
Hernández les recordó que «entre todos debemos contribuir» a concienciar a los conductores del peligro de conducir bajos los efectos de bebidas alcohólicas. Según explicó Hernández, parece que la mayoría de los conductores lo tienen asumido, ya que «el número de positivos es bajo para la cantidad de pruebas que se hacen».
El subdelegado del Gobierno hizo notar la ausencia en la reunión del alcalde de Alcañices, «que fue quien la solicitó». Pero Tomás Carrión puntualizó que se había limitado a derivar a los hosteleros hacia la administración con competencias en esta materia. «Vinieron a verme para exponerme sus quejas y yo me ofrecí a pedir la reunión con el subdelegado».
Según explicó Carrión, él mismo ha constatado el descenso de actividad en la veintena de establecimientos de la zona. «Hubo una época en la que se hablaba de la movida de Alcañices, porque los fines de semana venía muchísima gente, sobre todo de Portugal, pero también de otras comarcas de la provincia. Pese a estas concentraciones, apenas se producían incidentes».
La experiencia de que un par de cañas, dos vinos o el tradicional chupito de después del café pueden acarrear cuantiosas sanciones para aquellos que decidan ponerse al volante ha contribuido a que «esto haya bajado mucho porque la gente tiene miedo», indicó el alcalde.