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Una solución para salir a flote
María Collantes ha optado por crear su propia empresa en Bolaños de Campos, una industria chacinera artesana, antes que irse del pueblo
Una solución para salir a flote
María Collantes, frente al establecimiento que ha abierto en Bolaños. / RAMÓN GÓMEZ
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Si se quiere vivir en Tierra de Campos siendo mujer, a veces no queda más remedio que dejar de buscar trabajo y optar por levantar una empresa. Esta ha sido la elección de María Collantes Blanco que ha creado una industria dedicada a la elaboración de productos cárnicos en Bolaños de Campos, un pueblo que con algo menos de cuatrocientos habitantes cuenta ya con una carnicería, un secadero de cecina y dos comercios de ultramarinos.

Collantes puso en marcha hace poco más de un año Embutidos Cañibano Collantes, una empresa que consta de una carnicería, una sala de despiece, otra de elaboración de embutidos, un secadero y tres cámaras, y que precisó 205.309 euros de inversión, de los que 51.338 fueron aportados por el ADRI Valladolid Norte. En este negocio familiar trabajan en la actualidad, además de la promotora y de su marido, un hijo del matrimonio, de 24 años, y una empleada.

Entre la gran variedad de embutidos que elabora destacan el chorizo, el salchichón, el lomo, la panceta adobada y los embutidos frescos, todos ellos con la denominación de 'artesanal', un reconocimiento que se adquiere al pertenecer a 'Productos artesanales de Castilla y León'. «Compramos el ganado en la comarca, lo sacrificamos en el matadero de Villalón y preparamos todos los embutidos a mano en la empresa, lo que unido a unos precios asequibles, hace que acuda mucha gente a nuestro establecimiento, no solo de la comarca, sino también de otras provincias limítrofes», afirma María Collantes.

La empresaria asegura que no ha recibido ninguna subvención que añadir a la de ADRI, aunque como mujer empresaria del medio rural ha solicitado a la Junta de Castilla y León una ayuda económica destinada a la adquisición de nueva maquinaria que, probablemente, llegará. Sostiene, sin embargo, que la emprendedora rural debería acceder a todo tipo de facilidades, porque «estamos poniendo de nuestra parte todo lo posible para que nuestros pueblos no desaparezcan y en ello debían de colaborar más las instituciones». Esta mujer tan decidida anima a las féminas de la zona a apostar por el riesgo y crear sus propios puestos de trabajo, «ya que de no ser así a estos pueblos de Tierra de Campos no les vislumbro ningún porvenir».

En Bolaños, un pueblo eminentemente agrícola y ganadero, existía hasta hace pocos años una cooperativa textil que proporcionaba trabajo a una decena de mujeres, pero las posibilidades de empleo femenino desaparecieron con su cierre y, salvo la ayuda a domicilio o el autoempleo, la única salida para muchas continúa siendo la emigración.



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