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Aún así, y teniendo en cuenta que nacen el mismo número de hombres que de mujeres, pero ellas son más longevas, mientras en la capital viven un total de 13.515 más mujeres que hombres -la población se reparte en 52,10% de mujeres y 47,90% de varones-, en el resto de municipios los resultados son los contrarios: viven 4.219 más hombres que mujeres -con un reparto de 51,10% de varones y 48,90% de féminas-. Los datos provienen del censo del Instituto Nacional de Estadística del 1 de enero del 2005. El número de mujeres en edad fértil en el medio rural es el 20% inferior al de hombres
Las instituciones afianzan la continuidad biológica de los pueblos con planes específicos y medidas para favorecer el autoempleo femenino
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La caravana de mujeres que hoy visita Villafrechós no dejaría de ser una anécdota puntual si no fuera porque responde a la voluntad popular de hacer frente a un problema serio: el del éxodo rural femenino. En el pueblo de las almendras garrapiñadas han optado por combatirlo de una forma más o menos lúdica y simpática.

Lo cierto es que el medio eminentemente rural de la provincia; es decir, los pueblos de menos de 2.000 habitantes, padecen una tasa de masculinización del 20% (el porcentaje de hombres mayor que de mujeres) en lo que respecta a la franja de edad comprendida entre los 15 y los 44 años. Por varias razones sociales, laborales y económicas, las mujeres emigran más a las urbes o los pueblos grandes y, sobre todo, lo hacen durante su edad fértil, por lo que ponen en peligro la continuidad biológica del medio rural.

Estos porcentajes se desprenden de la tesis doctoral elaborada por el gerente del grupo de acción local ADRI Valladolid Norte, que gestiona las ayudas europeas de la iniciativa comunitaria Leader+, Eugenio García Rojo. En el estudio 'Tierra de Campos. Del productivismo al desarrollo endógeno', García Rojo analiza la situación demográfica de los cuarenta pueblos del norte terracampino que atiende el ADRI tomando como base el padrón municipal del año 2003. Aunque, tal y como él mismo explica, «la realidad es similar a la que hoy vive toda la provincia, si bien la carencia de mujeres es mucho más acuciante en municipios eminentemente agrícolas o ganaderos». En algunos de ellos, como en Santervás, Melgar de Abajo, Villafrades, Villabaruz, Gatón, Berrueces, Aguilar o Villacid de Campos, la tasa de masculinización en esas edades supera con creces el 30%.

La falta de trabajo es una de las razones que justifican la despoblación femenina. No se crean nuevas explotaciones agrícolas y ganaderas y los que deciden mantener las familiares son casi siempre los varones, por lo que las jóvenes emigran en busca de trabajo, o lo hacen para recibir la formación académica a la que sus hermanos nunca tendrán acceso.

«Hasta los 15 años no hay diferencias, pero a partir de los 20 y, sobre todo, entre los 30 y los 45 años, es donde se produce la mayor masculinización de la población. En los 50 las estadísticas vuelven a equipararse y desde los 70 años el número de mujeres es mucho mayor que el de hombres», explica García Rojo, quien añade que esa es la razón por la que si no se hacen distinciones de edad, la distribución de la población por sexos en el medio rural es mucho más equilibrada.

En Tierra de Campos, las cifras se acentúan más: hay 430 más hombres que mujeres -con un reparto (en el que la brecha es dos décimas mayor) de 51,30% de varones y 48,60% de mujeres-. El pueblo con mayor diferencia relativa es, a gran distancia de los demás, Fontihoyuelo (de sus 40 habitantes, 25 son hombres y 15, mujeres, lo que da un reparto del 62,50% de varones, frente al 37,50% de féminas). Rompiendo la tendencia de la comarca terracampina, Valdunquillo tiene 112 mujeres (55,72%) y 89 hombres (44,28%).

Las instituciones buscan afianzar la pervivencia de los pueblos y paliar el éxodo femenino con medidas de discriminación positiva o programas para mujeres que abarcan ámbitos como el formativo, el económico, el social y, sobre todo, el laboral. Así, en las ayudas que gestiona ADRI para la creación de empresas, un proyecto presentado por una mujer, si además es menor de 40 años, tiene mucha mayor puntuación que el diseñado por un hombre.

Líneas de ayudas

Las emprendedoras se benefician también de las políticas que promueven el Instituto de la Mujer o de la Consejería de Familia de la Junta, con líneas específicas de ayuda para el autoempleo femenino, o programas como 'Crecemos', que este año permitirá al Gobierno regional abrir guarderías en Carpio, Rueda, Campaspero, Renedo, Fresno y Villanueva. Villalón y Mayorga, cercanos a los dos mil habitantes, cuentan con sendas guarderías gestionadas por el centro de desarrollo rural Valdecea.

Específicamente orientados a la mujer rural están varios programas que desarrolla la Diputación, como los 39.000 euros que se destinarán este año a financiar 33 proyectos de igualdad de oportunidades. Los cursos de formación ocupacional rural, el programa Sí Puedo -con el que la institución financia la obtención del carné de conducir de las mujeres- o todas las iniciativas que lleva a cabo la Sociedad Provincial de Desarrollo, tales como la red de agentes de empleo, centros de iniciativas empresariales, viveros y asistencia técnica a emprendedores, tienen a la mujer como referente.

Además, García Rojo sostiene que el inmigrante ha conseguido ralentizar la despoblación terracampina y rejuvenecer la media de edad de sus habitantes, por lo que es previsible que contribuya a frenar la marcha de la mujer.



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