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La muerte del pentapléjico se planeó durante semanas para no dejar pistas
La policía cree que la víctima eligió el cambio de turno de sus cuidadoras y recibió ayuda de fuera de su entorno para no implicar a sus allegados El fallecido, de 53 años, dejó instrucciones precisas en Internet sobre cómo podía morir y pidió que se eximiera a sus amigos a efectos penales
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La muerte del pentapléjico de 53 años cuyo cuerpo fue hallado en el interior de su casa el pasado jueves por la mañana se «planificó durante semanas para no dejar ni rastro». Eso al menos es lo que creen los encargados de la investigación después de tomar declaración tanto a sus cuidadoras como a allegados y familiares y no encontrar una sola pista fiable.

Los agentes consideran que el fallecido recibió ayuda externa a su entorno, es decir, «personas sin ninguna vinculación aparente con él y que posiblemente vinieron de fuera de la provincia e incluso de la región», aseguran las fuentes consultadas. Así las cosas y a la espera de los resultados definitivos de los análisis toxicológicos, remitidos a Madrid para determinar si el fallecido fue sedado antes de morir, todo apunta a que la investigación puede acabar durmiendo el sueño de los justos sin ningún sospechoso identificado.

Pintor y escultor

Lo único claro que tiene hasta ahora la policía es que el pentapléjico natural de Segovia, pero con residencia en Valladolid desde hacía años, no pudo morir solo. Eso sí, añaden las mismas fuentes, «no dejó nada a la improvisación y eligió un momento en el que no había testigos para acabar presumiblemente con su vida».

Tanto es así que el propio Lucas S. (el pseudónimo con el que firmaba su diario de Internet) escribió el pasado 15 de enero en su blog un artículo titulado 'Las aclaraciones pertinentes en caso de accidente' en el que relataba con todo lujo de detalles cómo podía desengancharse el tubo flexible que unía el respirador acoplado a su silla de ruedas con una cánula en la traquea. «Quiero dejar dicho esto a efectos legales, pues si muriera por una desconexión 'accidental', al igual que otra aparente falta de atención, solo yo he de ser responsabilizado», afirmó.

Dicho y hecho, la defunción del escritor, pintor y escultor -su última exposición tuvo lugar en la desaparecida Galería de Arte Teresa Cuadrado en julio del 2001- tuvo lugar en el lapso de tiempo entre la salida de la cuidadora del turno de noche y la entrada de su compañera de mañana que encontró el cuerpo sin vida en la silla de ruedas y con el tubo desconectado en torno a las 8.30 horas. «Todo se hizo de forma extremadamente meticulosa y con absoluta discreción», insisten las fuentes policiales consultadas.

Lenta agonía

La falta del oxígeno que el enfermo necesitaba recibir constantemente para paliar sus problemas pulmonares pudo causarle «una muerte espantosa», según relató él mismo en su diario, fruto de una lenta agonía que podía prolongarse hasta casi la media hora.

Eso y el convencimiento policial de que el pentapléjico encontró la ayuda que pidió a través de Internet el 21 de marzo lleva a los agentes a pensar en la sedación previa del defensor de la eutanasia para evitar «los sufrimientos innecesarios» que tanto quería evitar. Su nombre se suma ahora al del gallego Ramón Sampedro.



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