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Sábado, 6 de mayo de 2006
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TENEMOS encima el Mundial de fútbol y aún no sabemos si podremos verlo sin pagar. El PP ha presentado una proposición no de ley para que el Gobierno garantice el acceso universal, libre y gratuito a los partidos de la selección española en señal analógica, sin que haya que comprarse un descodificador. Recordemos lo fundamental: un Mundial con participación española es uno de esos acontecimientos que habitualmente se consideran de interés general, y cabe recordar que así quedó establecido en el Congreso hace casi diez años. El Estado está obligado a hacer lo posible para garantizar que los partidos de la selección nacional puedan verse televisados en toda España. Quien debería asegurar esas cosas es TVE, pero la cadena pública renunció a pujar por los derechos de transmisión; TVE no quiere gastar demasiado dinero en tiempos de reestructuración, aunque es obvio que, puestos a elegir, el esfuerzo de transmitir el Mundial encaja mejor con las funciones de TVE que muchos de los programas que exhibe. Si no hay canal público para transmitir el Mundial, nada se opone, a que sea una cadena privada quien lo haga; bastará con garantizar el principio de que todos los espectadores puedan verlo. El problema reside en que La Sexta no está en condiciones de garantizarlo, porque no cubre todo el territorio nacional. La Sexta llega a muy pocos hogares. La cadena asegura que el 1 de junio alcanzará una cobertura del 80% . Pero eso, por un lado, nos hace depender a todos de la pericia de La Sexta para cumplir su objetivo, y por otro, mantiene el problema de fondo, pues el 20% de los espectadores verá su derecho conculcado. El problema que se le plantea al Gobierno es cómo garantizar un derecho cuando ha renunciado al instrumento para materializarlo, porque TVE se inhibe. Solo hay dos opciones: que TVE compre a La Sexta los derechos, o que el Gobierno financie la extensión de la señal analógica de La Sexta.



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