La Guardia Civil investiga desde el pasado jueves por la noche un extraño suceso ocurrido en el término municipal de Villanueva de Duero, donde un vecino encontró en la ribera del río un brazo seccionado sin que, al menos hasta la noche de ayer, se tengan pistas sobre la identidad de la víctima o si se trata de un homicidio, un suicidio o un sorprendente accidente fortuito.
En este sentido, los agentes encargados de la investigación no descartan por el momento ninguna posibilidad, sobre todo después de que hace menos de un mes fuera hallada cerca del mismo paraje una cabeza, también de mujer, sin que se conozca la identidad de ninguna de las dos aparentes víctimas, ya que los restos humanos no guardan, en principio, relación entre sí dado su distinto grado de descomposición, según relataron fuentes de la Benemérita y de la Subdelegación del Gobierno.
En el caso de la extremidad, esta llevaba menos de siete días abandonada a su suerte en la ribera del Duero -se desconoce si sumergida o no- y fue encontrada a media tarde del jueves por uno de los vecinos del pueblo que en esos momentos realizaban tareas de limpieza en las márgenes del río, sin que fueran hallados otros restos del cuerpo en las cercanías. Tampoco los integrantes del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil que desde ayer rastrean el río han conseguido encontrar el cuerpo o nuevas partes diseminadas.
Los primeros análisis realizados en el Instituto de Medicina Legal desde la llegada del brazo en torno a las 22.30 horas del jueves apuntan a que la víctima es una mujer joven dada la fisonomía de la mano y las uñas, según confirmaron las fuentes consultadas de la Subdelegación del Gobierno. La extremidad presenta un «corte limpio» y, en apariencia, causado con un objeto cortante después de la muerte.
Listas de desaparecidas
El brazo se encuentra ahora custodiado en las cámaras frigoríficas del antiguo Anatómico Forense a la espera de nuevas pruebas, un lugar del que partió hace tan solo unos días un contenedor con la cabeza de mujer encontrada también cerca de Villanueva de Duero, a algunos kilómetros del paraje donde fue hallada la extremidad, rumbo a los laboratorios policiales de la capital madrileña.
En el caso de la cabeza -seccionada a la altura de la barbilla-, su avanzado estado de descomposición hizo imposible cualquier posible reconocimiento fotográfico y los agentes esperan ahora los resultados de los análisis realizados en Madrid para recabar más datos que permitan identificar a la, cronológicamente, aparente primera víctima o vincularla con el brazo encontrado semanas después a través de las pruebas de ADN.
Entre tanto, la Guardia Civil, a falta de pruebas más sólidas, centra sus esfuerzos en recopilar las listas de mujeres desaparecidas en los últimos meses tanto en la capital como en la provincia y, prácticamente, en toda España en busca de vínculos para identificar los restos humanos. Nadie, por ahora, se atreve a aventurar hipótesis alguna.