El Gobierno cree que no ha pasado aún el tiempo que necesita para comprobar que el alto el fuego anunciado por ETA es definitivo.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, reconoció ayer al término del Consejo de Ministros «que todavía es pronto» para dar por buena la tregua, aunque apuntó a que «las cosas van en la buena dirección».
Antes de dar cualquier paso, el Ejecutivo quiere tener «todas las garantías» de que las intenciones de la banda terrorista son sinceras. Y «a juzgar por los dos informes» de verificación que José Luis Rodríguez Zapatero ha recibido de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado desde el pasado 22 de marzo, el alto el fuego es real.
Fernández de la Vega insistió en que el presidente del Gobierno se ha tomado un tiempo para comprobar que la tregua supone el cese «definitivo» de la violencia. Hasta que tenga esa garantía, el jefe del Ejecutivo no podrá convocar el pleno en el que tiene previsto informar al Congreso de los Diputados del alto el fuego.
Sin calendario prefijado
Tampoco podrá decidir si, como pretenden algunos miembros del Gobierno, ese debate coincidirá con el de la nación, previsto para los días 30 y 31 de mayo, porque «eso lo determinarán los hechos, no un calendario prefijado». En cualquier caso, según explicó la vicepresidenta, el gabinete socialista cree que el proceso «va por el buen camino, aunque todavía no hemos llegado a la certeza absoluta».
Concluida la primera ronda de entrevistas que el presidente del Gobierno ha mantenido desde el alto el fuego con el jefe de la oposición, el lendakari, los portavoces de los grupos parlamentarios y el líder del PNV, Zapatero cree contar con el aval de todas las formaciones políticas para empezar a «explorar las vías» que le permitan abrir «un posible proceso de paz».
La Portavoz del Ejecutivo agradeció el apoyo «unánime y sin fisuras» que, a su juicio, brindaron todos los líderes políticos al presidente y confió en que ese respaldo facilite el camino de la paz que el gabinete tiene previsto emprender en los próximos meses.
El portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Diego López Garrido, aseguró que, aunque según los primeros informes se ha constatado que no hay ninguna actividad terrorista, es preciso «seguir evaluando la situación». «Se ha constatado que no hay ninguna actividad terrorista pero, además de esos informes, el Gobierno tiene que llegar a la convicción de que hay una voluntad inequívoca de ETA de dejar las armas», apuntó en declaraciones a Punto Radio.
El portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, reiteró ayer que el presidente del Gobierno tiene el aval de su partido para «contrastar que ETA quiere abandonar el terrorismo», pero advirtió de que «no caben concesiones políticas de ningún tipo». En una conferencia de prensa ofrecida en la localidad asturiana de Sotrondio, Zaplana también pidió al PSOE que «no trate de confundir con rumores sobre lo que son intenciones o voluntades» en el proceso.