El resultado del encuentro entre el Real Valladolid juvenil y el Betis es engañoso, ya que por juego y ocasiones el partido tuvo que haber acabado en goleada a favor de los blanquivioletas, pero la expulsión de Mario, por un manotazo que Chia exageró, y la intervención del guardameta verdiblanco impidieron que el marcador fuera escandaloso. El equipo que ha creado Paco de la Fuente juega a lo grande, sin ponerse nervioso. Los jugadores tienen tanta confianza en el funcionamiento del conjunto que se atreven a intentar cosas nuevas. Saben que siempre hay un compañero cubriéndoles las espaldas. Con Calleja y Modrego inmensos en el centro del campo, Pablo y Sergio se sintieron liberados para pensar en marcar. Los blanquivioletas dieron el primer aviso en el minuto 13, cuando Kike, ante la salida del portero bético, cedió para que Mario marcara. El colegiado anuló el tanto por entender que el delantero habían arrancado en fuera de juego. Daba igual, porque Kike estaba dispuesto a amargar la tarde a los verdiblancos. Controló el esférico en tres cuartos de campo y tras regatear a dos contrarios metió un perfecto pase en profundidad para dejar solo a Sergio delante de Tomás. El diestro no perdonó y con un potente disparo adelantó a los blanquivioletas.