Un autor desconocido dice así: «Si la Tierra fuera de solo unos metros de diámetro, flotando unos cuantos metros arriba de un campo, la gente vendría de todas partes a admirarse con ella. La gente caminaría alrededor maravillándose con sus grandes estanques de agua, los pequeños y el agua que fluye entre ellos. La gente se maravillaría con sus protuberancias, y las cavidades de ella, con la delgada capa de gas que la rodea y con el agua suspendida en el gas. La gente se maravillaría con todas las criaturas que caminan por su superficie, y con las del agua. La gente la declararía un tesoro, porque no hay otra igual, y la protegerían para que no fuese lastimada. La esfera sería la maravilla más grande conocida, y la gente vendría a mirarla, a ser amada, a ser sanada, a adquirir conocimiento, a conocer la belleza, y a preguntarse cómo es que existe. La gente la amaría y la defendería con su vida, porque de alguna manera sabría que su propia vida, su propia redondez, no sería nada sin ella. Si la Tierra fuera de sólo dos metros de diámetro...»
Cuidemos la Tierra.