Sabe perfectamente cuáles son sus cualidades, «la velocidad en las distancias cortas y la pegada». Y está dispuesto a explotarlas si Merino le da una oportunidad ante el Lleida. Tan seguro está de que dará la medida que ya piensa como si fuera jugador de la primera plantilla. Cuando se le preguntó por si le suponía demasiada presión debutar en un partido tan trascendental como este le traicionó el subconsciente: «Presión no tengo ninguna, me gusta jugar partidos difíciles, aunque no me guste que el primer equipo esté en esta situación. Y afrontamos este partido y los seis que nos quedan como seis finales», explicó.