Dos años después de la ampliación de la Unión Europea a 25 países, una mayoría de naciones de la Vieja Europa se abrirá a medias a partir hoy mismo a los trabajadores del este del continente, autorizados a acceder hasta ahora solo a los mercados laborales del Reino Unido, Irlanda y Suecia.
Sin embargo, España será uno de los únicos cuatro países (junto a Finlandia, Grecia y Portugal) que abrirán por completo sus puertas a partir del 1 de mayo ya que Francia e Italia decidieron flexibilizar una parte de las restricciones impuestas en el 2004, cuando se produjo la adhesión de diez naciones, la mayoría procedente del ex bloque comunista.
Alemania y Austria, a raíz de su proximidad geográfica con los nuevos miembros, resolvieron mantener sin modificaciones las barreras aplicadas a los trabajadores polacos, checos, húngaros, eslovacos, eslovenos, estonios, letones y lituanos. «Unos meses atrás no esperábamos este resultado», declaró Katharina Von Schnurbein, portavoz de la Comisión Europea, al referirse en forma positiva a la decisión adoptada por la mayoría de los ex Quince.
La portavoz se refirió además a las medidas anunciadas por Francia, que abrirá su mercado de manera «progresiva y controlada» en los sectores en los que falta mano de obra, o a las proclamadas por Italia, que permitirá en el 2006 la llegada de 170.000 ciudadanos.