Tommy Robredo, que hoy cumple 24 años de edad, no pudo celebrar anticipadamente esa efemérides, porque en la final del Trofeo Conde de Godó se encontró con un imbatible Rafael Nadal, que le ganó por 6-4, 6-4 y 6-0 en dos horas y 18 minutos. Robredo jugó a ratos como nunca, pero perdió como siempre (ya tres veces) frente a esa auténtica apisonadora humana que es el jugador nacido en Manacor. Rafa Nadal suma su segundo triunfo consecutivo en el torneo y suma ya 15 títulos en su carrera desde que en el año 2004 inició la llamativa cuenta en Sopot (Polonia).
Con este nuevo éxito, el balear contabiliza su victoria consecutiva número 47 sobre tierra batida, superando así el registro de 46 que compartía con el sueco Bjorn Borg. Está a seis triunfos del líder en esta faceta de las estadísticas, el argentino Guillermo Vilas, que de octubre de 1977 a mayo de 1979 acumuló 53 victorias consecutivas en canchas de tierra.
Por derrotar a Robredo en la final, Nadal recibió 130.200 euros. El premio para el catalán fue de 68.500 euros. El mallorquín jugó simplemente bien durante los dos primeros sets, sin llegar a forzar la máquina. Robredo se empleó al límite de sus posibilidades, consciente de que si bajaba el diapasón acabaría siendo arrollado por un rival que, efectivamente, en el tercer período fue dueño y señor de la pista central del Real Club de Tenis Barcelona. .
El manacorí se puso 3-1 en el marcador y se dedicó a administrar su ventaja hasta el final del primer set, ante un Robredo que poco a poco fue ganando en confianza y pegándole más fuerte a la bola, pero que no encontraba la forma de sorprender al mejor jugador del mundo sobre tierra batida.
Con 4-3 para Nadal, Tommy Robredo tuvo 15-40 a su favor para romper el servicio y recuperarle la ruptura, pero no lo supo aprovechar y acabó cediendo el set por 6-4.
El segundo set fue prácticamente un calco de la primera manga. Robredo intentaba dominar a Nadal, pero el mallorquín se mostraba cada vez más sólido desde el fondo de la pista y apenas cometía errores, especialmente en los juegos más igualados del choque.
Ruptura de Nadal
El de Hostalric se veía obligado a tirar siempre golpes ganadores para rematar los puntos y, en esa necesidad de arriesgar, se le fueron varias bolas que podían haber cambiado el signo del segundo parcial.
En cambio, Nadal, quien con 3-3 desperdició una bola de ruptura, no dejó escapar una nueva oportunidad de romper el servicio de su adversario en el 4-4, lo que le sirvió para adjudicarse la segunda manga por idéntico resultado que la primera (6-4).
Si ganar un partido a Nadal en tierra batida resulta hoy en día casi imposible, mucho más complicado es remontarle un encuentro a cinco sets.
Robredo debió pensar algo parecido, porque entró rendido a la pista al inicio de la tercera manga. El partido se había acabado para él, porque Nadal, que aceleró el ritmo cuando hizo falta y frenó cuando le convino, lo había llevado a su terreno, al del duro intercambio, al del desgaste, al de la guerra psicológica de ver quién fallaba primero.
Tommy Robredo utilizó un último recurso a la desesperada: soltar el brazo a ver qué pasaba, pero las bolas no entraron, y Nadal, muy serio y concentrado, pero más suelto por que ya veía el partido ganado, no tuvo piedad del catalán.
En un visto y no visto, el mallorquín dejó en blanco al tenista gerundense en el tercer set (6-0) y se hizo con su segundo Godó ante la atenta mirada de los Duques de Palma, quienes asistieron al encuentro y entregaron a Nadal el trofeo que lo acredita como campeón del abierto barcelonés.
La victoria del mallorquín significa su tercer título de la temporada, tras los logrados en Dubai y Montecarlo.