nortecastilla.es
Lunes, 1 de mayo de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA ACTUALIDAD ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES

EL TIEMPO
AUDIENCIA


DEPORTES
FÚTBOL
Baptista decide la batalla de Pamplona
El delantero brasileño marcó desde el punto de penalti poco antes de que el rojillo Puñal fallara una pena máxima Casillas acabó el encuentro expulsado por doble amarilla
Baptista decide la batalla de Pamplona
Robinho inicia un intento de protesta al árbitro ante el gesto de Puñal. / ÁLVARO BARRIENTOS-AP
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar
OSASUNA 0 - REAL MADRID 1
Osasuna: Ricardo, Javier Flaño (Moha, min. 71), Josetxo, Cuéllar, Clavero (Muñoz, min. 71), Puñal (Romeo, min. 79), Raúl García, David López, Webó, Delporte y Milosevic.

Real Madrid: Casillas, Míchel Salgado, Sergio Ramos, Mejía, Roberto Carlos, Pablo García, Guti, Baptista, Beckham (Pavón, min. 91), Robinho (Jurado, min. 78) y Raúl (Diego López, min. 83).

Gol: 0-1, min. 50, Baptista, de penalti.

Árbitro: Daudén Ibáñez (Aragonés). Mostró amarilla a Sergio Ramos, Puñal, Pablo García; y a Casillas en dos ocasiones, por lo que fue expulsado en el minuto 80. Expulsó al segundo entrenador de Osasuna en el minuto 89.

Incidencias: Partido correspondiente a la 35ª jornada de Liga. Estadio Reyno de Navarra. Lleno. En el minuto 51 fue lanzada al césped una aceitera de metal que fue retirada por el árbitro.


Publicidad

El punto de penalti decidió la gran batalla de Pamplona en un duelo directo de lucha por la 'Champions' que se saldó a favor de un Real Madrid que respondió a la lucha de los locales y se afianza en la tercera posición en la Liga, sin descartar el subcampeonato. Baptista marcó un penalti dudoso, y Puñal falló después ante Casillas, que no acabó el partido al ganarse la segunda amarilla por querer perder tiempo. En un duelo muy bronco, intenso y disputado, con mucha lucha aunque poco fútbol, el Madrid apenas tuvo ocasiones, pero aprovechó el penalti que se le presentó y aguantó con carácter, entrega y pelea las acometidas de Osasuna.

Hubo más bronca, pero también más llegada, emoción y alternativas en la segunda parte, porque en la primera sólo hubo dos ocasiones, un remate de Baptista en el arranque que salvó Ricardo, y un libre directo de Delporte cerca del descanso que se estrelló en el poste. La guerra se fraguó en el centro del campo y faltó profundidad y bandas por parte de ambos equipos. Además, las continuas interrupciones por las faltas y el juego brusco, como el protagonizado por Sergio Ramos con Webó, no permitieron que hubiese continuidad. En el Madrid, más preocupado por defenderse, Raúl fue un islote y estuvo desaparecido, mientras que Beckham estuvo nulo y Robinho fue casi siempre anulado por Flaño. Aunque Baptista sí rindió a un buen nivel y demostró otra actitud, ni Pablo García ni Guti tuvieron las ideas claras y, sin llegada, el primer tiempo se fue consumiendo camino del único objetivo que tenía el Madrid en ese periodo: el empate.

Aparte del palo, Osasuna no tuvo más de medio campo hacia delante, porque apostó por un fútbol directo que no le dio ningún resultado. El empate sin goles, sin embargo, era justo al descanso por los méritos de ambos en un choque demasiado físico, sin jugadas elaboradas.

Muy caliente

Por si no estaba ya suficientemente trabado el partido, se calentó aún más con el penalti señalado a favor de Baptista. El brasileño, consciente de lo mucho que se jugaba el Madrid, pero sobre todo él, lanzó un pepinazo que casi se mete por la escuadra y provocó que los radicales de Osasuna lanzasen todo tipo de objetos al campo, incluida una aceitera de metal mientras los blancos celebraban el gol. Osasuna se enrabietó con el penalti y el duelo se empezó a resumir a base de faltas y diversos enfrentamientos particulares con juego subterráneo y Pablo García y Milosevic entre los protagonistas.

Precisamente, en una llegada aislada Pablo García hizo penalti a Webó y a Osasuna se le presentó la gran ocasión, pero el infalible Puñal se encontró con un paradón de Casillas y a continuación fue Míchel Salgado quien acabó definitivamente con le peligro. El Madrid lo pasó fatal tras la expulsión de Casillas, aunque salió airoso por la contención blanca y la falta de puntería de Osasuna, que no se rindió hasta el pitido final, espoleado por su afición. Sobró la violencia y la dura entrada de Moha a Baptista en el minuto 94.



Vocento