Era lógico que una de las más grandes voces norteamericanas de los últimos tiempos se ocupara del repertorio de canciones de su país natal; la parte complicada era ver cómo un instrumento grande como el suyo, más acostumbrado al teatro que al recital íntimo, se recogía en estas partituras. Sin embargo, la soprano se pliega perfectamente a las exigencias de los compositores, y ofrece un recital muy equilibrado; apenas en un par de momentos quizá su énfasis o estilo resulten algo ampulosos, y, en general, es un placer escuchar una voz rotunda como la suya en esta selección. Como detalle inequívoco de diva, algunas de las canciones más recientes, de Ben Moore, fueron compuestas especialmente para ella.