Las pruebas a las que tendrán que enfrentarse durante una mañana los 4.609 alumnos de 12 años de la región tienen su miga. Según explica Fernando Sánchez-Pascuala, las preguntas de los cuatro formularios están divididas en tres niveles de dificultad, «lo que nos permitirá conocer el porcentaje de alumnos que superan cada grado de destreza».
Con esta conclusión las autoridades educativas estarán en condiciones de saber qué proporción de escolares están preparados para afrontar con éxito la siguiente etapa, la Educación Secundaria, y cuáles son los conocimientos en los que fallan los alumnos y que, por contra, son imprescindibles para continuar sin tropiezos su carrera académica. «Si conocemos los errores podremos adoptar las medidas necesarias para resolver el problema, y lograr así que la Primaria cumpla mejor su cometido: preparar a los niños para superar la ESO; lo que nos lleva al objetivo de esta evaluación, que es reducir el fracaso escolar. Un país moderno no puede sostener los actuales índices de suspensos», concluye este director general. Los resultados que se obtendrán a partir de la muestra de alumnos y centros elegida son fiables en un 95,5%.