Parecía imposible: con los pocos goles que ha marcado el Palencia en La Balastera a lo largo de la temporada y ya ganaba por 2-0 en el minuto 12. No podía ser tan fácil y, de hecho, no lo fue. Como le ha pasado tantas veces, al equipo de Peio Aguirreoa le faltó la seguridad y la personalidad suficientes para amarrar un partido que se le había puesto de cara, y el Alavés B lo aprovechó para empatar el encuentro. Pero los balones, que en tantas ocasiones se niegan a entrar, ayer estaban por colarse hasta el fondo de las mallas y un excelente lanzamiento de falta que llevaba el toque maestro de Igor Cuesta le dio los tres puntos al Palencia. Por supuesto, pagando el precio del sufrimiento y de la agonía hasta el final.