Los cerca de mil habitantes del pequeño pueblo de Almonacid de Zorita (Guadalajara) vivieron ayer con su tranquilidad cotidiana el cierre de la central nuclear con la que han convivido desde 1968. En esta villa de la Alcarria Baja bañada por el río Tajo el adiós a la central José Cabrera se valora de forma distinta dependiendo de los ingresos económicos que la planta nuclear ha reportado a cada familia. Así, quienes viven o han vivido en algún momento de ella auguran un futuro negro para la comarca, sostienen que jamás ha habido problemas de contaminación y apuestan porque Unión Fenosa, la propietaria de Zorita, construya una nueva central nuclear en el municipio.