Ángel Bayón es el presidente de la Federación de Vecinos Antonio Machado. Tiene su casa en La Rondilla -«no he pensado en mudarme de barrio, estoy muy cómodo»- y es el portavoz de un colectivo que agrupa a 23 colectivos vecinales.
-Ha pasado un mes de su elección. ¿Ha hablado ya con el alcalde?
-Nos ha concedido una entrevista para mediados de mayo y limitada a tres personas.
-¿Y qué le van a decir?
-Nos presentaremos e intentaremos dialogar sobre los temas que tenemos pendientes. Para nosotros es primordial la participación en los asuntos que se vayan planteando y queremos insistir que participar no es alegar cuando no queda más remedio. Nos gustaría dar nuestra opinión antes de que se tomen las decisiones y a ser posible, que se tengan en cuenta.
-Pasea por la calle y ve a lo lejos al alcalde. ¿Se cambian de acera?
-No, no, no. Curiosamente, el otro día nos saludamos en una óptica de la Plaza Mayor. Y estuvimos hablando de gafas, de periódicos
-El día de su elección no pasaría nervios.
-Pero sí algo de incertidumbre.
-¿Si fue el único candidato!
-Pero yo siempre he sido un poco gafe para las elecciones. Me presenté con toda la ilusión del mundo a las del Colegio de Huérfanos de Ferroviarios y no salí.
-Ya habría sido chasco no tener competencia y no salir.
-Pero dentro de la Federación hay opiniones, a veces hay discusiones fuertes. Es una Federación con mucho debate.
-Aplaudieron cuando terminó la votación. Es una unanimidad que muchas asociaciones y partidos querrían para sí.
-Pues sí. Incluso había asociaciones que no estaban participando habitualmente, como Girón, y que se han reincorporado, después del conflicto que tuvimos por el centro de Cruz Roja. Es de agradecer que ellos también apoyaran mi candidatura.
-¿Y cómo se hace campaña para conseguir tantos apoyos? Dé algún consejo a los políticos.
-No, consejos no. Pero a los políticos les diría que hay que pensárselo dos veces antes de decir las cosas. No deben tomar a los ciudadanos por incultos. Una cosa es que estemos más o menos al tanto de las cosas y otra
-¿Nos toman por tontos?
-No, no, yo no digo eso. Pero a veces se olvidan del día a día de la gente. La máxima decisión de los ciudadanos son las elecciones, eso está claro. Pero entre medias, en esos cuatro años, pasan cosas, y la mejor forma de seguir adelante es con el diálogo.
-¿Los de La Rondilla tienen enchufe ahora dentro de la Federación?
-Todos estamos en igualdad.
-¿Cómo se lleva desde la presidencia conjugar las peticiones de unos barrios y otros?
-Las decisiones no son personales, sino colegiadas.
-Usted es ferroviario, ¿va a ver la llegada del TAV en los talleres o desde el sofá de la jubilación?
-Por la edad que tengo, estaré a las puertas de la jubilación, pero me haría ilusión conocer los nuevos talleres.
-Si fuera Rogers
-Haría un proyecto pensado en la convivencia.
-¿Y lo de los rascacielos?
-(Bromea) Uno siempre se acuerda de 'El coloso en llamas'. Son símbolos, hitos que destacan. Bien planteado no lo veo muy complicado. Y tampoco es tan rascacielos. Son 32 alturas, no mucho más que el edificio del río y ya nos hemos acostumbrado a él. Nos importa más la solución que se de a la integración de los barrios tras el soterramiento. Y me gustaría que la nueva estación fuera un edificio singular, emblemático.
-El abogado de la Federación se tiene que sentir un poco frustrado. Ganan sentencias que luego tienen una aplicación complicada.
-Él y nosotros. El problema es que las sentencias de los contenciosos administrativos no paralizan y luego, a la larga, las repercusiones pueden ser fuertes.