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Población 2005: 7.308 habitantes.
Comarca: Montaña Palentina.
Distancia de la capital: 100 km.
Actividades principales: Industria. Servicios. Agricultura y ganadería.
Entidades menores: Barrio de San Pedro, Barrio de Santa María, Cabria, Canduela, Cordovilla, Corvio, Foldada, Lomilla, Matalbaniega, Matamorisca, Mave, Menaza, Nestar, Olleros, Pozancos, Puentetoma, Quintanas de Hormiguera, Vallespinoso, Valoria, Villacibio, Villanueva de Henares y Villavega.
Fiestas: San Juan y San Pedro (24 y 29 de junio).
Lugares de interés: Castillo. Colegiata de San Miguel. Monasterio de Santa María la Real. Embalse.
Tradiciones: Carnaval de la Galleta.
Alcalde: Javier Salido Mota (PSOE).
Concejales: Jesús Guerrero; Hilario Álvarez; Ángel del Pozo; Jesús Medrano y Manoli González, por el PSOE. José Antonio Villalba, por AIA. Mª José Ortega; José Manuel Sevilla; Joaquín Lagunilla; Aurelio Tejedo y Ramón Ortega, por el PP.
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Hay adivinos que aseguran poseer poderes especiales para ver a través de una bola de cristal o de los naipes del tarot lo que está a punto de suceder. Dicen que predicen el futuro, que hallan indicios para descubrir cosas ocultas. No hace falta echar mano de estos magos y de sus supuestos augurios, sino de la sensatez para presagiar que el futuro de Aguilar de Campoo no es un enigma gracias al asentamiento de nuevas empresas, al desarrollo urbanístico e industrial, a la llegada de nuevos pobladores y al nudo de comunicaciones o cruce de autovías. Esta visión clara del mañana no proviene del oráculo, sino del trabajo de muchas personas: políticos, empresarios, trabajadores y vecinos, con una mención especial a todos aquellos que durante años trabajaron en alguna de las cinco fábricas de galletas que hubo en Aguilar: Tefe, Ruvil, Fontibre, Gullón y Fontaneda.
Una selección azarosa de vecinos que encontramos en el Centro de Día de la localidad se disponen, antes de comenzar la partida de cartas o de cantar el bingo, a relatar sus experiencias. Mujeres que recuerdan cómo abandonaron el colegio para entrar a la fábrica como aprendices, clasificando galletas, empaquetándolas o forrando latas del producto. Veteranas como Mercedes Recio o Petra Corada que comentan la dureza de las condiciones laborales de entonces comparadas con las actuales «Éramos niñas a las que las tocó trabajar demasiado. Cobrábamos 90 céntimos a la hora, no teníamos grandes sueldos ni pagas extraordinarias como ahora, pero nos llevábamos muy bien y éramos una gran familia», comentan.
Más jóvenes, como Emilia Alcalde, Consuelo Amo o Macrina García, explican la introducción de mejoras. «Nosotras ya disfrutamos de vacaciones y de pagas extraordinarias. Cuando nos queríamos casar, dejábamos el trabajo y la empresa nos daba un pellizquito por los años trabajados, que oscilaba entre las 10.000 y las 12.000 pesetas», comenta Emilia Alcalde. «Además dejábamos el puesto a los jóvenes», matiza Consuelo Amo.
A su lado también había hombres que se encargaban, generalmente, del mantenimiento de las instalaciones, del cargue y descargue o del almacenaje de materia prima. Trabajadores que también rememoran sus años de juventud en las factorías. «Había niños que no tenían los 15 años. Cuando había una revisión o visita oficial de los delegados nos veíamos obligados a esconderles», comentan Alejandro Hidalgo, Acacio Gutiérrez y Tomás Pelayo.
Conocieron las diferentes etapas de la trayectoria de Fontaneda, incluso el incendio de 1958 y el resurgir de las cenizas, con nuevas máquinas, instalaciones y conciencia de fábrica exportadora. Próximo pueblo: La Pernía