La situación empieza a ser más que preocupante. De hecho ya ha demostrado ser 'atenazante' para los jugadores, que se vuelven un manojo de nervios ante el primer contratiempo. Y ahí es donde entra el toquecito de infortunio que acompaña a este equipo gafado desde hace tiempo. Un jugador del Sporting recoge un balón en la frontal, se va de OJ Morales, tira sin demasiada convicción y el balón pega en Ramis y entra. En la primera jugada, que ni siquiera ocasión, de un partido que para entonces respondía a un patrón de sosez absoluta. Un ratito más tarde, en la otra portería, Álvaro intenta un disparo, el balón pega en un defensor y se marcha a córner pero desviado unos cinco metros de la portería. Bromas pesadas del destino, que no quiere ver ni en pintura al Real Valladolid.