«¿Pero cómo he podido fallar ese disparo... estaba solo?», «tanto trabajo, tanto esfuerzo para nada», «no sé qué hacemos aquí, vámonos a casa», «otra vez subcampeones, siempre igual», «ellos con la copa y nosotros con las medallitas que no valen para nada», «¿llegaré a disputar otra final o estará será la última?». En la pista, los jugadores del BM Valladolid sin hablar, con el semblante hundido, intentaban explicarse uno a uno para sí mismos porqué no eran ellos los que daban saltos alborozados con la Recopa. Al otro lado, el Chehov celebraba su primer título continental en su primera final, ahí es nada.