Dirige la institución encargada de la misión de expandir el español en el mundo: el Instituto Cervantes. Los viajes forman parte de su tarea, un apartado de su rutina. Pero César Antonio de Molina, que lleva años en tareas de gestión cultural -anteriormente dirigió el Círculo de Bellas Artes- y que a ella llegó desde el ejercicio del periodismo cultural, no permite que nada le separe de lo que considera su verdadero ser: la escritura. Podría extrañar que un trabajo a priori tan absorbente le permita cumplir con la poesía, la novela o el ejercicio de la literatura diarística, pero se lo permite, a base de disciplina. Ayer fue el autor del día en la Feria.