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Los atracadores de Viana dudaron entre varios chalés antes de perpetrar el asalto
Los asaltantes estuvieron a punto de entrar en una vivienda colindante a la del empresario torturado, que continúa en estado grave en la UCI del Río Hortega Los vecinos de la urbanización Coto del Cardiel temen nuevos robos
Los atracadores de Viana dudaron entre varios chalés antes  de perpetrar el asalto
Chalé colindante al asaltado, por el que accedieron los atracadores. / R. G.
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Una breve discusión bajo una ventana, perros ladrando e inquilinos que comienzan a desperezarse. Demasiados invitados para una 'fiesta' privada. Los atracadores que torturaron a la familia de un chalé de Viana de Cega el miércoles de madrugada accedieron antes a una vivienda colindante y dudaron sobre si entrar a esta o a la que finalmente escogieron.

El azar pudo formar parte en la elección de las víctimas en el último momento, lo que confirmaría la hipótesis del robo fortuito, un carácter que no tuvo la selección de la urbanización Coto del Cardiel como blanco perfecto. Tanto es así que los vecinos recordaron ayer que «habíamos visto un coche dando vueltas por aquí algunos días antes sobre las cuatro de la madrugada» y destacaron que los ladrones intentaron robar en dos de las apenas cinco casas del entorno habitadas durante todo el año en el área residencial.

Aún con el susto en el cuerpo, la inquilina de un chalé de la calle Lope de Vega, una paralela a Miguel de Cervantes -donde se encuentra la casa asaltada-, relataba ayer por la tarde que «nos libramos por los pelos». La mujer escuchó «hablar a unas personas bajo mi ventana -dentro de su parcela- sobre las tres y media de la mañana como si estuvieran decidiendo dónde entrar, aunque al final se fueron porque mis perros comenzaron a ladrar muy fuerte».

La Guardia Civil le confirmó después que los asaltantes saltaron su valla de la calle y, después del parón, treparon por un muro de dos metros que separa su terreno del jardín de la casa del dueño de una empresa de distribución de colchones. Este, M. V. A., de 60 años, continuaba ayer ingresado e intubado en la UCI del Río Hortega con pronóstico grave.

Fuentes de la investigación ampliaron ayer el espeluznante relato de lo ocurrido entre las 3.30 y las 4.00 horas del día anterior en la vivienda de las víctimas. Los cuatro encapuchados, que portaban escopetas recortadas y un machete, reventaron la puerta principal de la vivienda y sacaron a sus tres ocupantes -el herido, su mujer y su hija- de la cama para reunirlos en la planta baja.

Golpes con la plancha

Una vez allí, las víctimas les ofrecieron cuantas joyas tenían en la casa, lo que no impidió que el marido se llevara una brutal paliza ante la negativa de los asaltantes, ya que «solo buscaban dinero en efectivo». Los captores la emprendieron a golpes con el empresario hasta que cogieron una plancha doméstica y con ella no solo le quemaron sino que le dieron los porrazos en la cabeza que le causaron la lesión más grave que le mantiene hospitalizado.

En el transcurso de las torturas, uno de los asaltantes susurró al malherido y asustado empresario su intención de «llevarse al piso de arriba a su hija para violarla entre todos y sacarle los ojos con un destornillador», según relataron fuentes del caso. La entrega del botín que buscaban, al menos 9.000 euros en efectivo y las joyas que habían rechazado inicialmente, hizo que no cumplieran su terrible amenaza y tomaran las de Villadiego, no sin antes advertir a las víctimas de que les dieran un margen mínimo de una hora antes de alertar a los Servicios de Emergencias.

Con los perros sueltos

«Esperemos que no vuelvan, pero el miedo y lo que he pasado yo esta noche no me lo quita nadie», lamentaba ayer la vecina del chalé colindante a la que también intentaron robar. Como ella, los escasos inquilinos habituales de la urbanización pasaron la última madrugada «con un ojo abierto y otro cerrado» mientras dejaban a sus perros sueltos por las parcelas y cerraban a cal y canto las verjas, puertas y ventanas.

En el caso de la posible víctima inicial de los atracadores, quien no pudo discernir sus palabras, la afectada considera que las obras que «estamos realizando en la planta baja y el ruido de los perros» les pudo hacer cambiar de opinión. La residente recuerda que el pasado enero otros desconocidos intentaron reventar su puerta mientras ellos dormían.

El «miedo a nuevos robos» sobrevolaba ayer la, durante los últimos treinta años, «tranquila» urbanización de la carretera que une Viana de Cega con Mojados.La Policía Nacional investiga los robos cometidos esta madrugada en dos chalés colindantes de una urbanización de Zaragoza, a cuyos dueños un grupo de cinco encapuchados que portaban armas cortas amenazaron de muerte si no les entregaban el dinero y las joyas que tenían en sus casas. Unos asaltos muy similares al ocurrido el miércoles de madrugada en Viana de Cega, aunque con peor final entonces.

La dueña del primer chalé atacado en Zaragoza, de la que obtuvieron 30.000 euros bajo amenazas, aseguró que los asaltantes eran rumanos y que le dijeron que lo único que pretendían era llevarse dinero para su país, después de robar en otras casas. De hecho, la banda asaltó la vivienda de enfrente, donde mantuvieron un forcejeo con la familia, antes de huir.



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