La Fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (Anar) abrió una delegación en Segovia en febrero del 2003. Su responsable, Natalia Fernández, destaca la labor de los profesionales que recogen las llamadas a través del Teléfono del Menor, ya que desarrollan un auténtico «trabajo de contención para controlar sus sentimientos e interpretar los silencios». La voz es su principal arma y han de modularla de tal forma que «siempre trasmitan calma» a su interlocutor.
Tres son las características de la Línea del Menor: su gratuidad, la confidencialidad para «dar mayor libertad al niño a la hora de expresarse» y que está abierta las 24 horas. Fernández destaca la amplitud de horarios, ya que los pequeños aprovechan la noche para ponerse en contacto con los profesionales de este teléfono.
El balance de la actividad desarrollada en el año pasado por el servicio telefónico que presta Anar revela que el 51% de los avisos que se contabilizaron en Segovia correspondieron a menores de entre 10 y 13 años. Mientras tanto, las llamadas efectuadas por niños de entre 14 y 17 representaron el 48%, el doble que en el 2004.
Otra de las conclusiones es que son las niñas las que más emplean este servicio de ayuda telefónica, con tres de cada cuatro casos.
«Si hay que intervenir, nos ponemos en contacto con los Servicios Sociales», apunta la delegada segoviana, quien destaca «el valor de prevención». «Nos permiten sacar a la luz casos que no saldrían porque los menores no saben a quién acudir». Así, Anar envía la información necesaria a los organismos para que actúen.
La delegada destaca «las relaciones con los padres» como los principales motivos que llevan al niño a descolgar el teléfono. Detrás se encuentran los otros problemas 'estrella', como las relaciones sentimentales y emocionales, las adicciones o la violencia.
Además de esta labor preventiva, la fundación también lleva a cabo un seguimiento. «El niño encuentra una confianza en el teléfono y sabe que siempre va a haber alguien».