En Roma hay siempre misiones imposibles, como coger un taxi sin ser engañado o, en este momento, que Berlusconi admita haber perdido las elecciones, pero ayer una más excepcional eclipsó a todas. Tom Cruise, flamante a sus 45 años, aterrizó en su avión privado por la mañana y tomó la ciudad durante todo el día para presentar 'Misión Imposible 3'. Fueron ocho horas frenéticas: fotos en el Coliseo, acto de masas en la Piazza del Popolo, estreno mundial de la película en un céntrico cine y rueda de prensa en el lujoso y vedado Palazzo Colonna, donde se presentó el último libro de Juan Pablo II y pocas cosas más. Se lo debía a Roma, donde rodó parte del filme.