Es uno de los templos de estilo mudéjar más bellos de la zona e incluso de la provincia. No en vano, en 1999 fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en categoría de monumento. Pero el paso del tiempo ha hecho mella en este conjunto eclesiástico hoy convertido en la iglesia parroquial de San Baudilio en Samboal, pero que en la Edad Media, allá por el siglo XII, era la iglesia del monasterio benedictino de Carracielo del Pinar.
Los vecinos miran con preocupación el cada vez más deteriorado estado del monumento más destacado del pueblo y esperan impacientes la llegada de las ayudas económicas que hagan posible su rehabilitación, cuyos costes están estimados en más de 700.000 euros. «El dinero no llega y nos tiene muy preocupados», apunta el alcalde, José Carlos Martín Cuesta. «La iglesia nos trae por la calle de la amargura», añade el regidor, que incluye la restauración del templo entre los proyectos prioritarios del municipio. «Si tardan, en lugar de rehabilitarla, van a tener que hacer una nueva», comenta el alcalde, que como todos los vecinos ve con preocupación cómo avanza el deterioro de una de las joyas del mudéjar segoviano. «Desde la calle se ve, pero si subes al tejado se aprecia mejor el deterioro», comenta José Carlos Martín Cuesta.
Consolidar la torre y diversas reformas exteriores forman parte de los trabajos necesarios realizar en la iglesia de San Baudilio, nombre precisamente del cual proviene la denominación de la localidad: San Boal.
Levantado en sus inicios como oratorio del monasterio benedictino de Carracielo del Pinar, ahora destaca por su ábside semicircular de tres pisos con arcos de medio punto ciegos, coronada por la torre de tres grandes cuerpos de ventanas. Un juego de arcos que muestra aún más su belleza desde el interior.
Comenzar la construcción de una veintena de viviendas sociales antes de que finalice el año para que la gente joven se quede a vivir en el pueblo es otro de los «proyectos prioritarios» apuntados por el alcalde de Samboal. Y es que el preocupante descenso de población obliga a tomar medidas para intentar mantener el censo. Por el momento, antes de que comience a ejecutarse el proyecto, la buena noticia es que «hay mucha demanda». Cerca de veinte personas están interesadas en quedarse a residir en el pueblo y la demanda de viviendas, incluyendo las de segunda residencia, supera las setenta, según advierte el regidor, esperanzado al ver que este año se registrarán cuatro o cinco nacimientos, frente a la tendencia de otros años, que no pasaba del par de alumbramientos.Próximo pueblo: Villaverde de Íscar