Las vidrieras no son solamente historia. Hay artesanos que mantienen la tradición y trabajan cada día para resaltar la luz de esas austeras iglesias castellanas y leonesas. Es el caso del Taller del Vidrio de Rogelio Pacios, de Ponferrada, que comparte su oficio junto a la también artesana Ruth Magallanes (1971, Ponferrada), que trabaja con él desde hace cinco años.
-¿Cómo surgió el taller de Ponferrada?
-Rogelio Pacios fundó el taller para hacer vidrieras. Hemos hecho muchas para las iglesias de Picos de Europa, como Soto y Oseja de Sajambre y Posada de Valdeón. Hemos restaurado las vidrieras de La Encina, en Ponferrada, y pueblos de alrededor.
-¿Cómo es posible transformar las barras de vidrio de colores en las cuentas de un collar?
-Son barras de vidrio italiano. Hay dos tipos de barras, las transparentes y las opacas, que pueden ser fusionadas. Es un vidrio caro, porque cada color está testado y tiene el mismo coeficiente de enfriamiento, en caso contrario no fundirían.
-¿Cómo consiguen fundirlas?
-Trabajamos con soplete para derretir y fundir el vidrio. Sobre una barilla de acero, un mandril, colocamos el hilo de vidrio y al girar se forma una bolita. De esta manera, vamos decorando, también utilizamos pan de plata y de oro, cobre y otros metales.
-Después van al horno.
-A unos 520 grados y luego dejamos que se enfríen durante cuatro horas de manera que las moléculas de vidrio se van estabilizando, eso permite que, si se caen, no se rompan.
-¿Hay una pieza estrella que se vende en las ferias?
-Los anillos son las piezas más sorprendentes y que más gustan. Están hechos con cuentas de vidrio de Murano, caucho y 'piercing'. Son muy originales.