Cuando falta un año para las elecciones al Elíseo, la extrema derecha sigue pesando en el paisaje político francés, cuatro años después de que el líder del ultraderechista Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, eliminara al candidato socialista en la primera ronda de las presidenciales.
Una encuesta de Ifop publicada ayer muestra que un 35% de los preguntados considera que la extrema derecha está «próxima a sus preocupaciones» y otro 35% que «enriquece el debate político», un porcentaje que sube al 43% entre los obreros y un 54% entre los empleados. Para el 43% de los encuestados, la inmigración es el terreno en el que la aportación de la ultraderecha al debate político es más útil, seguida de la seguridad (31%), pero cae a un 14% con respecto al empleo.
Para un experto de Ifop, Frederic Dabi, la ola de violencia en los barrios conflictivos en otoño y las protestas contra el contrato joven «parecen reforzar a la extrema derecha».