Un hombre de unos 30 años y de nacionalidad cubana se arrojó ayer desde la azotea de un edificio de cinco pisos en Ciudad Lineal tras golpear a un compañero de trabajo y apuñalar a su jefa. El agresor acababa de ser despedido porque era una persona «conflictiva», aseguraron a Efe fuentes de la dirección de la empresa.
El presunto agresor, que llevaba tres años trabajando para la pastelería Mallorca, situada en el número 24 de la calle de Juan Pérez Zuñiga, en el distrito madrileño de Ciudad Lineal, la emprendió a golpes, previamente, con el responsable de personal que le entregó la carta de despido. Posteriormente, salió corriendo al edificio contiguo, donde se encontraban el resto de sus compañeros, subió las escaleras y asestó varias puñaladas a su jefa con un «cuchillo cebollero», indicaron las mismas fuentes. Tras la agresión, el hombre, que tiene tres hijos, subió a la azotea del edificio desde donde se precipitó al suelo, pero salvó la vida al caer sobre una furgoneta de la empresa que entraba al garaje.
«Acoso»
El agresor, que había sido despedido por los conflictos que había mantenido con sus compañeros, trabajaba en el departamento de manipulación de verduras de esta conocida cadena de pastelerías. Se da la circunstancia que la mujer agredida se incorporó ayer al trabajo después de varios días de baja laboral por depresión, al sentirse acosada por este trabajador.
La dirección de la empresa Mallorca aseguró a media tarde de ayer que los empleados agredidos se encuentran «fuera de peligro, según nuestras noticias», y se está a la espera de los partes médicos oficiales. En el comunicado remitido a los medios de comunicación, la empresa expresó su «sorpresa» y «sentimiento» por lo sucedido, al tiempo que confía en el restablecimiento del trabajador que agredió a sus compañeros. Igualmente aseguró que la empresa está realizado una investigación interna, antes de proceder a la interposición de las denuncias correspondientes de las personas agredidas y de su representación legal.
El caso del hombre de 30 años que ayer apuñaló a su jefa y golpeó a otro compañero de trabajo tras ser despedido se suma a otros episodios de agresión en el entorno laboral ocurridos en España desde 1995. Entre los sucesos más graves destaca el ocurrido el pasado 9 de enero cuando un ex vigilante, que luego se suicidó, mató a tiros a dos compañeros que custodiaban la sede central de Correos, en Madrid. En el suceso otra guardia de seguridad resultó herida de gravedad tras recibir seis tiros.