El Partido Popular pondrá en marcha, la próxima semana, una ofensiva parlamentaria en contra de las reformas estatutarias que apoya el PSOE. El líder de la oposición y su grupo parlamentario dedicarán todas sus preguntas al Gobierno en el pleno del Congreso a los aspectos relacionados con los cambios en las legislaciones autonómicas de Cataluña y Andalucía.
El grupo del PP en el Senado defenderá, a partir del lunes, un elevado volumen de enmiendas y el veto al Estatuto catalán en el Senado, al tiempo que los populares del Congreso registrarán en la Cámara baja la proposición no de ley que reclama la celebración de un referéndum en toda España sobre esta reforma. La iniciativa estará acompañada de casi cuatro millones de firmas de apoyo a esta exigencia y será defendida por Mariano Rajoy en el pleno del martes, 9 de mayo.
En la sesión de control de este miércoles, todos los diputados populares van a dirigir sus preguntas al ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, en una nueva estrategia que consistirá en concentrar en uno o dos miembros del Gobierno las cuestiones del grupo parlamentario en cada sesión de control.
Mariano Rajoy, encabezará esta ofensiva con una pregunta al jefe del Ejecutivo sobre la reforma del Estatuto de Andalucía y hará especial hincapié en el sistema de financiación que prevé y su comparación con el que plantea el nuevo Estatuto de Cataluña. El acto de toma de posesión de los seis nuevos consejeros del Gobierno catalán se desarrolló ayer en el Palau de la Generalitat en un ambiente de tensión por el nombramiento de Xavier Vendrell, responsable de Organización y Finanzas de Esquerra Republicana, para dirigir el departamento de Gobernación y Administraciones Públicas. El acto fue bastante deslucido y los seis consejeros entrantes se quedaron sin la tradicional foto de familia del nuevo Ejecutivo al completo, no hubo brindis y dos de los cesantes, el republicano Joan Carretero y el ecosocialista Salvador Milà, no acudieron a la ceremonia.
Pese al clima de tirantez, algunos consejeros y dirigentes de ERC no ocultaron su satisfacción porque consideraron que habían logrado «una victoria» al haber impuesto la entrada en el Gobierno catalán de Vendrell, el firmante de las polémicas cartas a cargos de confianza del partido y a empleados de la Generalitat exigiéndoles el pago de cuotas bajo amenaza de despido. Iniciativa per Catalunya era la otra cara de la moneda, su presidente y consejero de Relaciones Institucionales, Joan Saura, no ocultó su descontento por el cese de Milà. Los nuevos consejeros del PSC optaron por el término medio y trataron de aparentar normalidad con unos discursos triunfalistas en sus respectivas tomas de posesión.
El presidente de la Generalitat, Pascal Maragall, también intentó aparentar normalidad y tuvo palabras de elogio hacia los consejeros salientes, además de expresar su voluntad de que «el Gobierno catalanista y de izquierdas» se perpetúe más allá de la legislatura para poder aplicar el nuevo Estatuto que será sometido a referéndum en Cataluña el próximo 18 de junio. El 'president' también manifestó su apoyo a los nuevos miembros del Ejecutivo. «Confío en todos y cuento con todos, en los nuevos y en los veteranos, y muy especialmente en la capacidad del 'conseller primer' para impulsar y coordinar la acción colectiva del Ejecutivo», recalcó Maragall.
Por su parte, el secretario general de ERC, Joan Puigcercós, aseguró ayer en declaraciones a la emisora Punto Radio, que el nombramiento de Xavier Vendrell como conseller de Gobernación «no es ninguna imposición», ya que se le ha elegido por ser una persona con «peso político, experiencia y bien enraizada en el partido», y aseguró que se está llevando a cabo una «caza de brujas» contra él.
«Extorsión»
Vendrell, entretanto, se desmarcó del tono amable utilizado ayer y declaró tras tomar posesión de su cargo que «no descarta» la posibilidad de «tomar medidas jurídicas» contra los que, desde la oposición al tripartito, le acusan de «extorsión» por las «cartas financieras» de ERC. El nuevo consejero de Gobernación aseguró tener «absoluta tranquilidad» por la polémica y afirmó que no ha cometido «ninguna irregularidad» sino que se limitó a cumplir «con lo mandado por el partido y que era público», además de forma «totalmente legal». Por ello, Vendrell consideró que llamarle «extorsionador» es una acusación falsa e injusta.