El Partido Popular ha mostrado su rechazo a la posibilidad de que la Cámara Baja aborde conjuntamente el debate sobre el estado de la nación y el pleno sobre el diálogo con ETA.
El principal partido de la oposición no quiere unir ambos debates y exige que se hagan por separado para que las críticas al Estatuto de Cataluña y a la política territorial no queden difuminadas por el lógico clima de acuerdo que requiere la apertura de un proceso de paz.
Por su parte, el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha comunicado a sus colaboradores que le es indiferente la refundición de los debates o hacerlos por separado, pero que se cuente con el acuerdo del Partido Popular.La vicepresidenta primera no ocultó su enfado por los comentarios y denuncias lanzados desde las filas del PP y Unión del Pueblo Navarro sobre presuntos arreglos gubernamentales con ETA sobre el estatus jurídico y político de esa comunidad. «Con toda claridad -manifestó María Teresa Fernández de la Vega- Navarra nunca ha estado en cuestión ni está ni lo estará». La portavoz gubernamental insistió en que la consecución de la paz no implicará el pago de «precio político» y el futuro de Navarra «no es una excepción» a esta regla general.
Esa comunidad «es y será lo que los navarros quieran», unas palabras que la propia vicepresidente reconoció de forma implícita que eran una obviedad porque es lo que ha ocurrido «hasta ahora». Fernández de la Vega no puso nombres y apellidos, pero en clara referencia a Mariano Rajoy y al presidente autónomo, Miguel Sanz, señaló que «no es responsable» abrir una polémica sobre el estatus de Navarra, por lo que la vicepresidente primera lamentó que haya «algunos dirigentes» que intentan «sembrar alarma con insidias» porque «no hay» motivo para tener temor sobre el futuro de esa comunidad autónoma.