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Sábado, 22 de abril de 2006
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AUDIENCIA
CASTILLA Y LEÓN
CASTILLA Y LEÓN
Silencio, se rueda...
Intentan linchar a un grupo de estudiantes y profesores de Arte de Valladolid cuando rodaban un corto en el cementerio de Peñafiel al creer que estaban profanando las tumbas
Silencio, se rueda...
Interior del cementerio municipal de Peñafiel, con el castillo al fondo. / LETICIA PÉREZ
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Tumbas centenarias, el castillo de Peñafiel de fondo y el atardecer de un día de primavera. Estos elementos conformaban el gótico escenario elegido por un grupo de jóvenes y profesores de la Escuela de Arte de Valladolid para rodar un corto que a punto a estuvo de convertirse en una película basada en hechos reales con ellos como protagonistas.

La iluminación de los focos encendió a su vez las luces de alarma en el cercano barrio de Las Rondas al grito de ¿están profanando las tumbas! Los vecinos, en su mayoría de etnia gitana, comenzaron a arremolinarse en la calle para encaminarse al camposanto ante la creencia de que un grupo de ladrones la había tomado con los panteones donde descansan en paz sus antepasados.

Ajenos a lo que se les veía encima, los jóvenes, dos de ellos oriundos de la localidad, continuaron los preparativos de su cortometraje. En esas estaban cuando decenas de 'extras' -cerca de doscientos, según los testigos- entraron a formar parte del guión en torno a las 21.30 horas de aquel viernes 31 de marzo, según recordaron ayer diversas fuentes.

Los cabreados e improvisados actores, al parecer armados con palos y otros objetos más que contundentes, comenzaron a agolparse en la puerta del cementerio, situado a escasos metros del Culto gitano, para pedir cuentas a los estudiantes ante la firme creencia de que se trataba de saqueadores de tumbas.

De nada sirvieron las atropelladas explicaciones de los aludidos, quienes optaron por encerrarse dentro del santo lugar mientras alertaban a la Guardia Civil y al alcalde de la localidad, Agapito Hernández, de lo que para entonces se preveía que iba a ser un «linchamiento» en toda regla después de algún empujón de más.

Así, encerrados en el escenario de su propia película, los jóvenes esperaron la llegada de la primera patrulla mientras los ánimos continuaban caldeándose. Los agentes, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, optaron por pedir refuerzos a la Comandancia de Valladolid para intentar apaciguar a los congregados tras la verja del cementerio de Peñafiel.

Al accidentado rodaje se sumó incluso el regidor, quien, al parecer, desconocía que los estudiantes contaban con el permiso verbal del Ayuntamiento para poder rodar su corto en el camposanto.

Sin heridos

Sea como fuere, las víctimas de la confusión tuvieron que ser escoltadas por la Benemérita para garantizar su seguridad y, según fuentes cercanas a los afectados, una de ellas presentó después una denuncia por agresión en el cuartel del municipio, aunque el multitudinario altercado se saldó sin heridos de consideración.

En cualquier caso, la sangre no llegó al río o, mejor dicho, al cementerio y los finados continúan descansando en paz en sus nichos.

El ¿silencio, se rueda! que precedió al intento de grabación será a buen seguro el último que acogerá el cementerio situado en la falda del castillo peñafielense.



Vocento