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Sábado, 22 de abril de 2006
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Democracia según Vendrell
DIRIGENTES del PP y altas jerarquías eclesiales nos advierten de que España está en peligro de fragmentación. A otros partidos y ciudadanos particulares lo que lo que les parece que está en peligro es la calidad de la democracia. Y no porque no funcionen las reglas de juego democrático o los mecanismos de alternancia y de relevo, sino porque, en muchas ocasiones, las piezas de recambio parecen más deterioradas en su imagen política que las sustituidas.

La remodelación del Gobierno catalán ha producido una resaca parecida a la de una noche de botellón y garrafa, y no porque el 'president' Maragall haya tenido que mostrar sus debilidades institucionales, sino porque se ha visto forzado a aceptar, como sustituto del consejero de Gobernación, en estado de supervivencia, a otro dirigente de ERC, encargado entre otros menesteres de pasar la gorra ante los funcionarios republicanos de la Generalitat para la financiación del partido. Y en las cartas petitorias figuraban algunos argumentos intimidantes, lo que a la fiscalía correspondiente le ha inspirado la apertura de una investigación. Por si no fuera bastante, que tal vez no lo sea, la informática envió esas cartas a funcionarios o contratados que nada tenían que ver con ERC.

No es bueno que los políticos se nieguen a purificar sus fallos, sobre todo si son de índole moral, por el sobrecogedor principio de que el reconocimiento de un error acarrea responsabilidad política, y si el error consiste en una gran falacia sostenida, la responsabilidad aceptada sería demoledora, por lo que nada se acepta, ni siquiera con el atenuante de inadvertencia o ignorancia. Ayer prometieron sus cargos los seis nuevos consejeros de la Generalitat, y el más controvertido de ellos, Xavier Vendrell, aseguró poco después que no descarta querellarse contra quienes le han acusado de extorsión, acusación vertida por los grupos de oposición, y que los medios informativos recogen.

Vendrell declaraba este viernes su absoluta tranquilidad, en referencia a lo que ha hecho, es decir, a las cartas petitorias, y aseguraba que es absolutamente agotador leer esas declaraciones políticas acusatorias. También algunos ministros han debido sentir absoluto agotamiento -todo era ayer absoluto- ante críticas de evidencia contrastada, pero rechazadas desde una inocencia insostenible, aunque finalmente sostenida porque en este país, como dicen los más pícaros, el que resiste, gana.

También Marbella da otro ejemplo de designación en apariencia inadecuada, como la de un miembro de la gestora que se ocupará de gobernar el ayuntamiento hasta las elecciones municipales del año próximo. Se trata del abogado Salvador Guerrero, en cuyo bufete se defiende a dos concejales judicialmente implicados en la escandalera marbellí. Sustituir a equipos municipales marginados por la justicia y, al mismo tiempo, defenderlos, aunque sea por medio de un compañero de bufete, no parece que sea la imagen de moralidad cristalina que Marbella necesita. Dicho sea esto sin la menor sospecha sobre la honestidad de este abogado que se encargará de la Hacienda municipal. Convendría abrir un gran debate sobre calidad democrática, y analizar si la democracia española está perdiendo tanta calidad como a algunos nos parece.



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