El Gobierno descarta la participación de mediadores internacionales en la verificación del alto el fuego de ETA y en el proceso de paz que se abrirá si se constata la autenticidad de la declaración. El Ejecutivo considera que lograr el final de la violencia es un problema «de España» que no requiere la intervención de árbitros de terceros países. La vicepresidenta primera afirmó, más cauta, que la comprobación del alto el fuego se resolverá «en el ámbito de nuestro país», pero prefirió no aventurarse sobre los pasos posteriores cuando José Luis Rodríguez Zapatero anuncie al Congreso su intención de dialogar con ETA.