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CASTILLA Y LEÓN
CASTILLA Y LEÓN
Raíces de 120 millones de años de antigüedad
La localidad burgalesa de Hacinas trabaja para dar a conocer los árboles fosilizados que atesora el municipio
Raíces de 120 millones  de años de antigüedad
Un joven observa el tronco de uno de los árboles fósiles de Hacinas. / FÉLIX ORDÓÑEZ
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Hace 120 millones de años el lugar donde se ubica la localidad burgalesa de Hacinas era un gran bosque, muy frondoso y que se situaba a la orilla de un gran río. Unas lluvias torrenciales lo arrasaron y lo dejaron sepultado por los sedimentos de la corriente fluvial. Esta puede ser una de las teorías que explique la aparición de árboles fósiles en el municipio. Conservan la estructura arbórea, y a simple vista incluso se puede adivinar en ellos las formas internas que tuvieron en su origen.

La fosilización que observa en este caso se ha realizado gracias a un largo proceso en el que el agua que escurre entre las rocas y los sedimentos donde está sepultado el árbol arrastra minerales que penetran entre los tejidos vegetales lo que produce, poco a poco, la petrificación. Los primeros análisis sobre el tipo de árbol del que se trata hace pensar en coníferas, aunque se están realizando estudios más concretos para certificar estas tesis.

Los primeros restos aparecieron en los años cuarenta del siglo pasado. «La gente del pueblo los conocía como árboles petrificados», explica Jesús Cámara, natural de Hacinas y estudioso de estos restos. El primer árbol fósil se trasladó a la localidad en el año 1976 y quedó expuesto al público. Más tarde se trasladaron otros restos y, en la actualidad, se exponen en Hacinas tres árboles fósiles que dan una idea de lo que es este fenómeno. No son los únicos, sino que en esta localidad conocen la existencia de más árboles de estas características. «Se sabe de otros siete que están enterrados», que permanecen ocultos para evitar la visita de los expoliadores, apunta Cámara.

Astillas como indicio

No sería la primera vez, como explica Jesús Cámara, que alguien se lleva un árbol fósil, como ocurrió en los años setenta, cuando uno de estos árboles desapareció de una localidad cercana. «En los últimos meses también se han encontrado astillas», indica Jesús Cámara, lo que hace suponer que existen no solo restos sino árboles completos en todo el entorno de la localidad.

No hay que ir muy lejos de Hacinas para encontrar árboles fósiles. Hace tres años los vecinos localizaron uno muy cerca de ellos, en la ladera del castillo, del que solo se identifican unos pocos centímetros. De este ejemplar se desconoce la longitud aunque parece que se trata también de un árbol de gran tamaño. Más llamativo, si cabe, es el caso de un molde de árbol fósil que también se ha encontrado en la población y que parece más una cueva. En este caso la oquedad presenta dos entradas y lo que hace pensar que fue un molde de árbol fósil es que en la costra que muestra la boca de entrada de la cara norte y la parte más alta de la zona sur de la cueva todavía se puede observar el molde de lo que pudo ser una rama o raíz con costra y estrías de corteza, tal y como como señala Jesús Cámara.

Un entorno propicio

Hacinas se encuentra situada muy cerca de Salas de los Infantes y de los yacimientos de dinosaurios de la zona. La edad en la que se datan los árboles fósiles encontrados hacen pensar que toda la zona fue un gran vergel donde convivían la flora y la fauna propia de hace ciento veinte millones de años, del Cretácico de la era Secundaria, y que están empezando a dejarse ver gracias a la casualidad, en algún caso, y al trabajo científico, en otros muchos.

El bosque fósil que tiene su eje en Hacinas se extendería también por los términos municipales de Castrillo de la Reina, Salas de los Infantes, Castrovido, Cabezón de la Sierra y Contreras, ya que en estos pueblos también se han encontrado fósiles de árboles, según Jesús Cámara, convirtiéndose la comarca «en una zona muy llamativa». El futuro que espera a estos árboles fosilizados pasa por varias alternativas. Por una parte, la creación de un centro de interpretación de los árboles fósiles que planea el Ayuntamiento de la localidad de Hacinas y, por otro, la propia idea que tiene Jesús Cámara para poner en valor estos restos y que pasa por crear «rutas» que faciliten el camino entre el pueblo y los restos encontrados en la comarca.

Todo esto no se podrá hacer realidad si los expoliadores, que ya han realizado varias visitas a la localidad, continúan con su afán de quitar a un pueblo una de sus señas de identidad, que está colocando al municipio de Hacinas en un punto importante para explicar el pasado.



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