Los castellanos y leoneses leen más que la media del conjunto de los españoles -el 58% frente al 57% del conjunto del país según el barómetro del gremio de editores-, pero no tanto como los europeos. Y dado que un libro es la puerta que da acceso al conocimiento y al desarrollo de quien disfruta con su lectura, el Ejecutivo regional aprobó ayer un plan para mejorar los porcentajes de ciudadanos de la comunidad que de forma asidua apoyan entre sus manos un libro para saborear su contenido.
La consejera de Cultura y Turismo, Silvia Clemente, fue la encargada de presentar tras el Consejo de Gobierno las iniciativas que se pondrán en marcha dentro de este programa, al que se ha destinado un presupuesto de 46,7 millones de euros con un plazo de ejecución de cuatro años.
El objetivo que persigue la Administración autonómica es lograr que el 60% de la población de Castilla y León practique el hábito de la lectura. «Partimos de buenos indicadores, ya que el 40% de los ciudadanos de esta región disponen de un carné de biblioteca, frente al 20% de la media nacional; además, estos recintos se utilizan en la comunidad con mayor frecuencia que en el resto de España, el 34,8% frente al 24,5%, mientras que los padres leen a los niños castellanos y leoneses menores de seis años una media de cuatro horas a la semana, frente a las 2,6 del conjunto del país», señaló la consejera.
Pese a todo, el reto es alcanzar los indicadores de Europa «y conseguir que la población que lee supere a la que no lo hace». En este último grupo predominan los jóvenes de entre 14 y 25 años y los mayores de 65, sobre todo del medio rural, por lo que las 60 medidas que se contemplan en el plan elaborado por la Junta van dirigidas especialmente a estos sectores.
Entre las propuestas sobresalen aquellas que inciden en la mejora de las 220 bibliotecas públicas de la comunidad. «Se ampliarán y actualizarán sus colecciones, habrá presupuesto para mejorar sus infraestructuras, para poder acceder en todas ellas a Internet y para la formación de los bibliotecarios», afirmó Silvia Clemente, quien destacó la creación en un plazo de tres años de una biblioteca digital que recogerá los fondos bibliográficos de la red de bibliotecas regional.
Nuevos bibliobuses
La mejora de las aulas de lectura de los centros escolares; el fomento de esta práctica entre los discapacitados, contando con la labor de voluntarios; la atención especial a los gustos de los inmigrantes; la compra de veinte nuevos bibliobuses para atender a los pequeños núcleos rurales y la instalación de bibliotecas públicas en todas las localidades con más de mil habitantes son algunas de las propuestas que prevé el proyecto. La Junta pretende incitar a la lectura desde que el niño nace, y para ello entregará a todos los bebés el carné de socio de la biblioteca más cercana a su domicilio, y dedicará una especial atención a las editoriales y librerías de la región, «con medidas para promocionar a los autores de Castilla y León».
Para realizar un seguimiento del plan, en el que participan las consejerías de Cultura, Educación, Fomento, Familia y Sanidad, se constituirá un observatorio permanente, Atalaya. El Instituto de la Lengua de Castilla y León y la Universidad de Amberes firmaron ayer un acuerdo para impulsar la enseñanza del español en esa universidad. El acuerdo entre ambas instituciones, que se materializó en Burgos, contiene cursos y seminarios de formación de profesores en el ámbito de la enseñanza del español, además de promocionar a escritores y profesores castellanos y leoneses de lengua y literatura en el exterior. Este convenio, que tendrá una duración de tres años, también estipula la realización de cursos de español para extranjeros y de formación del profesorado de esta ñengua
El director del Instituto de la Lengua de Castilla y León, Gonzalo Santonja, explicó que este convenio va a «normalizar» la colaboración para la enseñanza del español y añadió que Juan Manuel de Prada podría ser uno de los primeros escritores en participar en estos intercambios que incluirá a escritores de las nueve provincias de la comunidad. Por su parte, el representante de la Universidad de Amberes mostró su satisfacción por la firma de este acuerdo.
A lo largo de los tres años de duración del convenio, una comisión de seguimiento estaráencargada de velar por la puesta en marcha, control y seguimiento de las actividades previstas.