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Miércoles, 12 de abril de 2006
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elecciones italianas
Prodi gobernará en Italia con mayoría en las dos cámaras del Parlamento
El centro-izquierda venció por 25.000 votos en el Congreso y el voto emigrante impidió el triunfo conservador en el Senado
Prodi gobernará en Italia con mayoría en las dos cámaras del Parlamento
Romano Prodi hace el signo de la victoria tras la rueda de prensa. / MAX ROSSI-REUTERS
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El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, afirmó que «hoy nadie puede decir que ha ganado» las elecciones generales y agregó que no dudará en reconocer «la victoria política del adversario» pero solo cuando se hagan las necesarias verificaciones de los votos.

Berlusconi señaló que hay «muchas irregularidades» en el voto de los extranjeros, que ha sido decisivo para dar la victoria en el Senado a la coalición de centroizquierda la Unión, liderada por Romano Prodi, por lo que «no puede excluirse» que sea considerado como «no válido». No excluyó la posibilidad de que se pudiera llegar a una gran coalición «como ocurrió en Alemania», pues dijo que se corre el riesgo de «dividir el país», por lo que es necesario pensar en «un Gobierno en interés de todos» en el que participen representantes de todas las fuerzas italianas.Prodi y el centro-izquierda han ganado las elecciones por un pelo, un caso sin precedentes en la historia moderna de Italia, y su victoria solo fue segura al mediodía. Increíblemente, pero siendo a la vez algo muy normal en este caótico país, el recuento no había terminado 24 horas después del cierre de los colegios.

El panorama final era paradójico: esta victoria es casi incómoda para Prodi, porque no ha sido el paseo triunfal que soñaba, y en cambio deja casi a Berlusconi como vencedor moral, porque las elecciones se habían planteado como la oportunidad de echarle y los italianos no le han echado, ni mucho menos. Esa es la otra gran noticia de los comicios, que Berlusconi sigue muy vivo, reforzado en una derrota por la mínima.

De momento, no acepta el resultado, pero tiene un enorme talón de Aquiles: el nuevo sistema electoral lo introdujo él a última hora como una zancadilla a la oposición, pero se ha vuelto en su contra. La Unión de Romano Prodi ganó en la Cámara de Diputados, equivalente al Congreso, por 25.000 votos, menos de una décima en el porcentaje total de los 40 millones de electores.

Sin embargo, el regalo de escaños hasta la mayoría absoluta, previsto por la nueva ley electoral como mecanismo de estabilidad, le entregó el control de esta cámara hacia las cuatro de la mañana. Otra cosa fue el Senado, donde el escrutinio finalizado a esa misma hora dejó el marcador en un 155 a 154 a favor de Berlusconi. Los seis escaños elegidos por los residentes en el extranjero tuvieron la última palabra. El resultado final de esta partida fue un 5-1 para Prodi que terminó por darle también la mayoría en el Senado. Sin embargo, en una maniobra que desató perplejidad, Prodi ya se había proclamado vencedor de las elecciones a las tres de la mañana. «Casi completado el escrutinio de la Cámara de Diputados, el centro-izquierda ha ganado las elecciones», dijo muy serio y sin asomo de alegría el secretario de los Demócratas de Izquierda (DS), Piero Fassino, a las 02.42 horas. Pero lo que en ese momento estaba pensando todo el país, atónito ante la tele, es que no dijo ni pío del Senado, cuando estaba claro que aún no había nada decidido en esta mitad imprescindible de la tarta.

Incluso las proyecciones entregaban esta cámara a Berlusconi, con el consiguiente riesgo de un temible empate.



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