 Una joven consulta un libro en la Biblioteca de Castilla y León de Valladolid. / RAMÓN GÓMEZ |
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| PLAN DE LECTURA DE CASTILLA Y LEÓN |
Objetivo: La Junta pretende conseguir que el 60% de los dos millones y medio de castellanos y leoneses sean lectores asiduos. Además, tiene entre sus fines lograr que el 50% de la población de la comunidad disponga del carné de usuario de las bibliotecas públicas.
Presupuesto: 46.731.339 euros.
Duración del plan: Cuatro años, del 2006 al 2010.
Población sobre la que más va a incidir el programa: Jóvenes de entre 14 y 25 años y los mayores de 65 años. La iniciativa prestará una especial atención a la población de los núcleos rurales.
Medidas previstas: El Gobierno ha diseñado 60 medidas en las que implica a las consejerías de Cultura, Educación, Fomento, Familia y Sanidad.
Bibliotecas públicas: Ampliación y actualización de las colecciones de libros y recursos de la información. Aprobación de un nuevo reglamento del sistema de bibliotecas. Implantación de las nuevas tecnologías y posibilidad de acceso a Internet desde todas las bibliotecas públicas de la región. La Junta se da un plazo de tres años para la creación de una biblioteca digital de Castilla y León, que ofrecerá información de todas las colecciones y libros de la red de bibliotecas de la comunidad. Además, se implantará un plan de calidad, se favorecerá el acceso a los discapacitados y se aprobará un programa de formación de los bibliotecarios.
Bibliotecas escolares: La Junta destinará presupuesto para aumentar los fondos de libros y la creación de bibliotecas multiculturales en las zonas con un importante número de población inmigrante.
Aprender con el periódico: El plan mantendrá el programa que desde hace tres años se sigue en los colegios para que los más jóvenes se familiaricen con los diarios de noticias.
Población rural: El plan contempla la creación de bibliotecas públicas en todos los núcleos de población de más de mil habitantes. Igualmente, se aumentará la actual flota de treinta bibliobuses, a razón de cinco nuevos cada año que dura el plan, para llegar a toda la población de Castilla y León.
Familia: Mejora de la oferta de libros en las bibliotecas para que los padres puedan acudir a ellas con sus hijos. Además, cuando nazca un niño, la Junta enviará a los progenitores una guía, libros de apoyo a los cuidados del bebé y un carné de socio para el recién nacido de la biblioteca más cercana.
Medidas dirigidas a las librerías y el sector editorial: Creación de un foro de lectura de Castilla y León. El plan dispone de medidas para incrementar las visitas a las libre-rías y promocionar a los autores de la región. En concreto, el presidente de la Junta presentará próximamente una colección con las obras de todos los premios de las Letras de Castilla y León. Parte de los fondos irán destinados a apoyar la presencia de las editoriales de la comunidad en las ferias de libros. La Consejería de Cultura presentará también un plan de apoyo a las librerías que permitirá que todos los libros relacionados con la región estén en estos establecimientos. El lector que se interese por uno de estos libros y lo compre tendrá de regalo otro con reflexiones de escritores de Castilla y León presentado por el presidente del Ejecutivo.
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Los castellanos y leoneses leen más que la media del conjunto de los españoles -el 58% frente al 57% del conjunto del país según el barómetro del gremio de editores-, pero no tanto como los europeos. Y dado que un libro es la puerta que da acceso al conocimiento y al desarrollo de quien disfruta con su lectura, el Ejecutivo regional aprobó ayer un plan para mejorar los porcentajes de ciudadanos de la comunidad que de forma asidua apoyan entre sus manos un libro para saborear su contenido.
La consejera de Cultura y Turismo, Silvia Clemente, fue la encargada de presentar tras el Consejo de Gobierno las iniciativas que se pondrán en marcha dentro de este programa, al que se ha destinado un presupuesto de 46,7 millones de euros con un plazo de ejecución de cuatro años.
El objetivo que persigue la Administración autonómica es lograr que el 60% de la población de Castilla y León practique el hábito de la lectura. «Partimos de buenos indicadores, ya que el 40% de los ciudadanos de esta región disponen de un carné de biblioteca, frente al 20% de la media nacional; además, estos recintos se utilizan en la comunidad con mayor frecuencia que en el resto de España, el 34,8% frente al 24,5%, mientras que los padres leen a los niños castellanos y leoneses menores de seis años una media de cuatro horas a la semana, frente a las 2,6 del conjunto del país», señaló la consejera.
Pese a todo, el reto es alcanzar los indicadores de Europa «y conseguir que la población que lee supere a la que no lo hace». En este último grupo predominan los jóvenes de entre 14 y 25 años y los mayores de 65, sobre todo del medio rural, por lo que las 60 medidas que se contemplan en el plan elaborado por la Junta van dirigidas especialmente a estos sectores.
Entre las propuestas sobresalen aquellas que inciden en la mejora de las 220 bibliotecas públicas de la comunidad. «Se ampliarán y actualizarán sus colecciones, habrá presupuesto para mejorar sus infraestructuras, para poder acceder en todas ellas a Internet y para la formación de los bibliotecarios», afirmó Silvia Clemente, quien destacó la creación en un plazo de tres años de una biblioteca digital que recogerá los fondos bibliográficos de la red de bibliotecas regional.
Nuevos bibliobuses
La mejora de las aulas de lectura de los centros escolares; el fomento de esta práctica entre los discapacitados, contando con la labor de voluntarios; la atención especial a los gustos de los inmigrantes; la compra de veinte nuevos bibliobuses para atender a los pequeños núcleos rurales y la instalación de bibliotecas públicas en todas las localidades con más de mil habitantes son algunas de las propuestas que prevé el proyecto. La Junta pretende incitar a la lectura desde que el niño nace, y para ello entregará a todos los bebés el carné de socio de la biblioteca más cercana a su domicilio, y dedicará una especial atención a las editoriales y librerías de la región, «con medidas para promocionar a los autores de Castilla y León».
Para realizar un seguimiento del plan, en el que participan las consejerías de Cultura, Educación, Fomento, Familia y Sanidad, se constituirá un observatorio permanente, Atalaya.