El presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, se retiró ayer al Monasterio de Silos con todos los consejeros de su Gobierno para perfilar la estrategia política del último año de la legislatura autonómica. El presidente, los dos vicepresidentes y los ocho consejeros llegaron al cenobio a última hora de la mañana, procedentes de Valladolid, donde habían mantenido la reunión semanal del Consejo de Gobierno, adelantada del jueves a ayer por ser festivo mañana.
El encuentro de ayer, que comenzó tras un almuerzo en el monasterio benedictino burgalés, tenía como objetivo centrar las líneas políticas que marcarán el desarrollo del último año de la legislatura parlamentaria y, especialmente, la etapa que transcurrirá entre finales de este mes y mediados de octubre, cuando el Ejecutivo regional registrará en las Cortes el último proyecto de presupuestos de la Comunidad en este mandato. Precisamente, ese proyecto recogerá los flecos del programa electoral presentado en el 2003.
Pero no es la plasmación de esos compromisos en cifras lo que más preocupa a Juan Vicente Herrera. El retiro al Monasterio de Silos tenía como objetivo ayer hablar de política, estrictamente, según reconocieron a este diario responsables del Ejecutivo regional conocedores de las intenciones del presidente. En un ambiente más distendido que el de los despachos oficiales y propicio para el análisis y la reflexión, Herrera quería transmitir a sus consejeros la necesidad de que «impriman un carácter eminentemente político a su gestión» y «sin desviar la vista» del Gobierno central, del que desde la Junta se espera una especial ofensiva en los meses previos a las elecciones municipales y autonómicas, más fuerte que en otras etapas cuando gobernó el PSOE, por ser ahora, precisamente, la comunidad autónoma de José Luis Rodríguez Zapatero. Junto a ello, Herrera y sus consejeros repasaron las líneas más inmediatas de actuación que se centran en dos áreas: la reforma estatutaria, cuya negociación descansará en el grupo parlamentario, y el presupuesto del 2006 cuyos ejes fundamentales estarán cerrados en junio.
Este es el segundo año consecutivo que el presidente Herrera organiza este tipo de encuentros aunque el de ayer, a diferencia del año pasado, solo tuvo una duración de seis horas. Hace un año, en una jornada también de Martes Santo, el Gobierno se reunió durante un día y medio en Hacienda Zorita, a diez kilómetros de la capital charra.