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Miércoles, 12 de abril de 2006
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Entradas sin discriminación
El 22 de marzo fue publicada en este diario la carta: 'Entrada con discriminación', referida a la VII Muestra Polifónica Popular. Como presidenta del Coro Matices, organizador del evento, quiero aclarar alguna de las afirmaciones vertidas en la misma, probablemente desde el más absoluto desconocimiento de la realidad.

Dice el señor Andrade que el boletín municipal 'Entremés' aseguraba que la entrada era libre hasta completar el aforo, y que esto no fue así. Que el Coro Matices se dedicó a repartir «todas las entradas» entre amigos y familiares.

En la muestra participaban tres coros. A los coralistas, parece lógico, se les facilitó al menos un asiento en la sala. El Coro Matices entregó a personas allegadas las que le correspondieron. Esta muestra es algo muy especial, y queríamos que estas personas compartieran el encuentro con nosotros, ¿no les parece normal? Y esto fue todo. El resto del aforo quedó libre hasta que se completara. El problema es que el aforo es limitado, pero eso es algo que ocurre con casi todo en la vida, que es limitado; salvo la osadía de algunas personas que cuando las cosas no se desarrollan a su gusto se permiten cuestionar públicamente el trabajo y la ilusión de los demás.

Confieso que estoy confundido. Pensaba que mi ciudad, Valladolid, podía vivir mejor apoyándose en atraer el turismo, y dentro de ese ámbito, dejando participar a todos de la Semana Santa.

Yo pensaba que para dar a conocer la ciudad había que invertir y hacer publicidad de sus valores, como es la hermosa Semana Santa; así vendría gente a visitarnos y dejaría dinero. Para articular esas cuestiones pensé que estaban los políticos, que recaudan nuestros impuestos para atraer el turismo, llamar a las inversiones, mejorar nuestras condiciones de vida.

Pero debo estar equivocado. Por eso me sonó muy mal cuando el sábado, sin mediar palabra, en una caseta de información alguien me dijo: «Vale 1,20», y se refería a un programa de Semana Santa.

El lunes 27 de marzo leí en este periódico el artículo de Laura Garcés titulado, 'Al ritmo de Paquito'. El popular pasodoble, compuesto en 1937, vuelve a la actualidad gracias al anuncio de una marca de cerveza. Toda España conoce el famoso pasodoble, se baila en la BBC (bodas, bautizos y comuniones) y en las fiestas de los pueblos. El verano pasado se oía con fuerza 'Paquito el Chocolatero', versionada por King África, que es en realidad la base que se escucha en el citado anuncio de cerveza.

Sin desmerecer la labor del creador del pasodoble, mi opinión es que King África le ha dado más ritmo, y por ese motivo está más de actualidad.



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