- ¿Qué le impulsó a ser cargador?
- Llevo más de veinte años cargando, ahora lo hago en 'La Verónica' y 'La Despedida', y lo que me sigue dando fuerzas es una mezcla entre un sentimiento religioso y otro de continuar con la tradición.
- ¿Se prepara de alguna forma?
- Hago deporte habitualmente y creo que con esto es suficiente. Si te mantienes en buena forma todo el año notas menos el esfuerzo. En cualquier caso, a medida que pasa el tiempo se van incorporando más cargadores al paso por lo que el esfuerzo es menor que antaño, cuando las imágenes iban a hombros de menos cofrades.
- ¿Cómo se protege de las posibles lesiones?
- Llevamos almohadillas para cada hombro, que cubren los banzos de madera, y cada uno añade sus propias precauciones. Yo no llevo faja, aunque a veces sí uso rodilleras.
- ¿La gente quiere seguir siendo cargador?
- Por supuesto, de hecho creo que la gente de Zamora prefiere cargar que ir como hermano de fila. No obstante, pienso que no se puede cargar indiscriminadamente en todos los pasos, hay que dejar días por medio, porque al final estás tocado de hombros y riñones.