Tras pasar más de un año oculto por el andamiaje, el retablo central de la capilla mayor del Convento de Santa Isabel de Valladolid vuelve a mostrarse al público, tal y como lo ideara, en 1613, el arquitecto y ensamblador Francisco Velázquez. Ayudado por Melchor de Beya, quien realizara la traza y la estructura; con figuras firmadas por Juan Imberto y Gregorio Fernández; y policromía de Marcelo Martínez, el conjunto escultórico vuelve a lucir con todo su esplendor, gracias a la inversión realizada por la Junta de Castilla y León y al trabajo llevado a cabo por la empresa salmantina de restauración Uffizzi.