Sostiene Javier Elzo que, si no determinante, la dificultad de los jóvenes para acceder a una vivienda constituye una importante traba que dificulta su emancipación. «Yo diría que es ya una cuestión de Estado», enfatizó. Por eso, medio en broma medio en serio, Elzo -«yo también tengo hijos»- dejó caer que los padres con cabeza deberían dejar de comprar «coches y motos» a los hijos y optar por otra vía más inteligente y de mayor calado: «Pagarlos los dos o tres primeros años de la vivienda». Admitió que «es muy duro decir a un hijo que se tiene que ir de casa... Encima, si como ocurre ya en la mayoría de los hogares, solo tienes un hijo». Pedro González Blasco, director del informe, destacó como nota positiva de la juventud actual su capacidad de adaptación ante una sociedad en continua evolución. «Se refugian en lo privado y desconfían de lo público y las instituciones. Conciben el trabajo como un medio instrumental, para conseguir dinero, pero se realizan fuera de él».