El sonido de un cohete anuncia que en diez minutos comenzará la novena de San Antonio y con la fiesta del patrón, Roda de Eresma recupera cada año en torno al 13 de junio una de sus más arraigadas tradiciones. El mayordomo, elegido cada año por edad entre los varones del pueblo -hasta hace unos años el honor de la mayordomía llegaba según el orden de matrimonio y a dos hombres- es la figura en torno a la que gira la fiesta, pues él es el encargado de todos los preparativos, que comienzan a ver la luz nueve días antes de la gran cita, cuando se inicia la novena que cada día anuncia el sonido de un cohete.
El reparto de rosquillas un par de días antes indica que la fiesta cada vez está más cerca. El mayordomo también es el encargado de comprar y repartir los dulces que hasta hace unos años permitían degustar el exquisito producto que una vecina de la cercana localidad de Valseca elaboraba. Pero el fallecimiento de la repostera ha puesto fin a la receta de la que el mayordomo de San Antonio acercaba hasta Roda de Eresma catorce ramas de doce rosquillas, que ahora trae de Turégano.
Pero es en la madrugada del viernes para amanecer el sábado cuando se intensifican los actos en honor a San Antonio. El sonido de la dulzaina y el tamboril marca el inicio de la fiesta, que los jóvenes del pueblo continúan cuando la música se silencia. Es el momento de acudir al paraje de 'Las Praderas Nuevas' o de 'Los Álamos Altos' a cortar las tres ramas de chopo o álamo que marca la tradición. Uno de los jóvenes se sube hasta la copa y con su pericia y un hacha corta las tres ramas que entre todos suben hasta el pueblo para colocarlas una a la puerta del Ayuntamiento, otra en la del mayordomo y otra junto a la entrada a la iglesia; a las que hasta hace unos años también se sumaba otra de mayores dimensiones que colocaban en la plaza de Roda de Eresma.
Amanece el sábado y llega el día grande, que comienza con la misa; aunque los actos más emotivos tienen lugar por la tarde, de nuevo marcada por el sonido de los cohetes que los hijos del mayordomo o algún familiar, siempre varón, venden mientras la novena para que con su sonido acompañen a la imagen de San Antonio en su recorrido por las calles del pueblo, arropado también por los danzantes que no paran de bailar a ritmo de la tradicional jota y los niños nacidos entre fiesta y fiesta -aunque también otros algo mayores- que se suben a las andas para besar al santo.
Caramelos y refresco
De regreso a la iglesia, un alto en el camino en la plaza, donde la mujer y la familia del mayordomo lanzan caramelos, para emprender de nuevo la subida hasta la iglesia. Y antes de entrar de nuevo en el templo, otra parada en el porche para subastar los barnos de las andas. Dentro de la iglesia, una nueva puja concederá al mejor postor el honor de ubicar a San Antonio en el trono en el que permanecerá el resto del año.
Subastas -las de los barnos y la que concede el privilegio de devolver al santo a su trono-, la venta de los cohetes y el dinero que ofrecen los rodenses por guiar a San Antonio sobre las andas durante la procesión sirven para pagar la fiesta del año siguiente. Y es que San Antonio es uno de esos festejos que sufragan entre los vecinos, a los que para concluir la jornada el mayordomo ofrece un refresco al son de los siempre presentes dulzaina y el tamboril.Próximo pueblo: EncinillasLos rodenses siempre han sido conscientes de la idónea situación de su situación -al pie de la carretera CL-601 que en breve se convertirá en la autovía Segovia-Valladolid y a escasos kilómetros de la capital- y ahora los constructores también se han dado cuenta y la edificación de nuevos inmuebles se mueve a buen ritmo en Roda de Eresma, que en breve contará con sesenta nuevas viviendas. Algunas ya se han entregado y eso se nota en el censo del pueblo, que en tres años se han incrementado un 60%, pasando de los cien habitantes a los 160 actuales, que prevén aumentar sustancialmente.
Y es que los proyectos son ambiciosos y en el Ayuntamiento tienen una propuesta para la construcción de tres mil viviendas, según avanza el alcalde de la localidad, Rubén Muñoz. Ahora la decisión está en manos de los propietarios, que deben decidir si venden o no el millón de metros cuadrados necesarios para poner en práctica la iniciativa de grandes dimensiones.
Por su parte, el Consistorio trabaja en la redacción de las normas subsidiarias que permitan aumentar la superficie urbanizable de Roda de Eresma para poder atender la demanda y que los proyectos de construcción y los que todavía no han salido del papel traigan hasta el pueblo más habitantes e incluso más servicios. A la vez, el regidor, optimista con el futuro del pueblo, también apunta la idea de crear en un futuro próximo un vivero de empresas.