El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y su rival de centroizquierda, Romano Prodi, mantuvieron ayer su último duelo televisivo antes de las elecciones del 9 y 10 de abril, con un esperado debate en el que ambos buscaron el voto de los indecisos.
El desafío fue retransmitido en directo la televisión pública RAI a las 21.15 hora local (19.15 GMT) y estuvo regido por estrictas reglas para garantizar la igualdad de oportunidades de ambos candidatos, con un máximo de dos minutos y medio para responder a cada pregunta.
El debate se celebró tres semanas después de que los dos contrincantes comparecieran ante las cámaras en un primer duelo que fue seguido por más de dieciséis millones de italianos y del que, según los medios locales, salió reforzado Prodi. La prensa italiana daba ayer por descontado que en este nuevo cara a cara Berlusconi atacaría a su rival con la cuestión fiscal, uno de los temas más caldeados de la campaña, dado que el bloque conservador asegura que si gana el centroizquierda los impuestos subirán drásticamente, algo que Prodi negó.