Cientos de miles de católicos conmemoraron ayer el primer aniversario de la muerte de Juan Pablo II con misas y congregaciones por todo el mundo, sobre todo en su Polonia natal y en el Vaticano. El Papa Benedicto XVI rindió homenaje «a la inmensa herencia» legada por su predecesor Juan Pablo II, durante su intervención antes de la oración del Ángelus. «Un año después de su muerte, este gran Papa nos ha legado una herencia inmensa», afirmó Benedicto XVI con voz emocionada, durante el homenaje pronunciado desde la ventana de su oficina ante varias decenas de miles de fieles que llegaron a la Plaza San Pedro para escucharlo. «Pero el mensaje de su largo pontificado puede resumirse con las palabras que pronunció al inaugurarlo, aquí en la Plaza San Pedro, el 22 de octubre de 1978: abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo», añadió.