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Iglesias en busca de señor
Despojados de su condición sagrada, un puñado de inmuebles eclesiásticos aspiran a convertirse en hoteles con encanto y viviendas
Iglesias en busca de señor
La pequeña iglesia de Sebúlcor (Segovia) carece de techumbres y paredes, pero no de encanto.
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ENTORNOS
Villalba de los Alcores: Inmerso en plena llanura formada por los Montes Torozos, y a 28 Kms. de Valladolid. Llegó a ser una importante villa romana. Allí se han encontrado algunos bustos romanos que se pueden admirar en el Museo Arqueológico de Valladolid.

Albeos: Pertenece al concejo de Crecente, al sur de Pontevedra, a caballo del Miño y lindando con Portugal y Orense.

Huete: Situado en la Alcarria conquense, es uno de los conjuntos urbanos más importantes de la región. Fue asentamiento ibérico y por su suelo han pasado romanos, visigodos y árabes.

Cuéllar: Es la villa del mudéjar por excelencia. Situada sobre un collado, a 60 kilómetros al noroeste de Segovia, en el límite con Valladolid.

Sebúlcor: Enclavado en el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, en Segovia, a 15 kilómetros de Sepúlveda. Su nombre proviene de 'sepulcrum' (sepulcro).


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Cuando de imposibles se hablaba, nuestros antepasados tenían la costumbre de exclamar con acento pesimista: «Es más fácil vender una iglesia». La posibilidad de que llegara a buen fin el asunto era, entonces, remota. Pues bien, sepan que, hoy por hoy, con lo 'sagrado' también se comercia. Alrededor de un millar de propiedades con valor histórico o artístico cambian de dueño cada año en España. Entre ellas, iglesias de titularidad privada. Se trata de bienes no sujetos a la jurisdicción de ninguna diócesis desde que tuvo lugar la desamortización del patrimonio eclesiástico llevada a cabo por el ministro de la reina Isabel II Juan Álvarez de Mendizábal entre 1834 y 1854, para aliviar la asfixia que padecían las finanzas públicas como consecuencia del gasto que ocasionó la Primera Guerra Carlista.

En España quedan entre 20.000 y 30.000 casas históricas, inmuebles catalogados -o susceptibles de serlo- como parte del patrimonio cultural del país, que aún permanecen en manos privadas. Lugares, las iglesias, en apariencia y forma evidentes de culto cristiano, pero, en esencia, convertidos en ladrillos sin fe definida, puesto que en su día ya fueron desacralizados en una ceremonia solemne. Hoy claman por una supervivencia digna, no ya como ilustre ruina, sino como edificación viva y útil, acorde con los tiempos.

Si las manos públicas no ejercen su derecho prioritario de adquisición sobre ellas -el tanteo y retracto cuando surge un posible comprador en el caso de los inmuebles declarados Bien de Interés Cultural; es decir, tiene primer derecho de compra al mismo precio que el que más pague-, continuarán en manos privadas.

Acabarán convirtiéndose quizá en hogares o tal vez albergando negocios de diversa índole. «En los tiempos del auge del turismo rural y los hoteles con encanto, buscamos dar una solución al abandono de las propiedades más antiguas», propone Fernando García Erviti, creador de 'joyasinmobiliarias.com', la única empresa en España que hace de intermediaria entre los propietarios y los clientes interesados en adquirir estos inmuebles singulares donde los haya.

«Llevan más de cien años en manos de particulares», advierte para quienes no acaban de verse viviendo bajo techo 'santo'. Ejemplos:

SANTA MARÍA DEL TEMPLO

Villalba de los Alcores, Valladolid

De salón de baile a almacén de grano

El abuelo del propietario actual se la adquirió en 1920 al terrateniente local, quien, a su vez, la había comprado en la desamortización para emplearla como aprisco de ganado. Arreglada, se destinó a uso público y festivo, convirtiéndose en teatrillo para los grupos ambulantes que se dejaban caer por allí y en sala de baile para disfrute dominical de los lugareños. En las paredes aún se ven los letreros que indican los números de fila y los asientos pares e impares. Tras la guerra civil y antes de que el tiempo se olvidara de ella, Santa María del Templo sirvió de molino eléctrico y almacén de grano.

Lleva nueve siglos en pie. La construyeron los templarios y pertenece al estilo de transición románico-cisterciense. De planta basilical y cubierta de piedra en bóveda apuntada sobre arcos fajones que se soportan sobre pilastras y columnas adosadas de sección semicircular. Entre los muros, planos, está la portada abocinada con arquivoltas de medio punto que debieron descender en columnas, si bien hoy solo se conservan los capiteles, «que guardan cierta semejanza a los de Santa María de Wamba» de Valladolid, según se publicó en el Boletín Oficial de Castilla y León (10 de abril de 1999) cuando se declaró Bien de Interés Cultural. Flanquean la portada dos vistosos arcos góticos que albergan dos sepulcros abiertos en la pared. En la parte trasera del edificio se ha añadido un campanario. Se preguntarán el precio: 300.000 euros.

MONASTERIO DE SAN PELAYO

Albeos, Pontevedra

Las huellas nobles del románico español

«Solo quedan piedras... pero de mucho valor. Hasta que las roben», avanza Fernando García Erviti. Las ruinas del monasterio de San Pelayo de Albeos, incluido entre los más notables restos de la arquitectura del románico español, están cubiertas de hiedra desde que, en 1499, cesa la vida monástica.

De la edificación inicial queda un cuerpo rectangular al que se adosan dos estancias contiguas. El dintel de la puerta de una de ellas es una inscripción sepulcral con la representación de una figura femenina -imposible ha sido hasta la fecha discernir a quién corresponde-. En otra puerta hay una impresionante pieza monolítica labrada por ambas caras. Además, preside uno de los frentes un pantócrator que sostiene un libro con la mano izquierda y bendice con la derecha.

La estancia mayor, hoy sin techumbre, la forman gruesos muros de sillería granítica. Los sillares, en su mayoría bien escuadrados y perfectamente asentados, tienen tamaños diversos. Algunos, con motivos decorativos. Y hay huellas en los muros que indican que la estructura tuvo dos plantas, por lo que, según los expertos, fue vivienda en algún momento.

«Yo haría allí una tienda de productos locales y, sobre todo, de vinos, ya que está en la ruta del Albariño», plantea el creador de 'joyasinmobiliarias.com'. Sometido, como ha estado, a la ruina progresiva, tiene un precio «simbólico» de 50 millones de las antiguas pesetas.

SANTO DOMINGO

Huete, Cuenca

Antigua caballeriza de las tropas de Napoleón

1620. Fray Alberto de la Madre de Dios, carmelita descalzo, autor de la fachada del Convento de la Encarnación de Madrid, viaja a Huete con una sola idea en mente: diseñar la iglesia de Santo Domingo que se levantará en el solar que ocupaba otra de estilo gótico isabelino. Proyecta una gran nave rectangular con fachada principal de 20 metros y 38 de fondo, en la que se inscribe el templo en cruz latina bajo una gran cúpula sobre pechinas en el crucero. El conjunto se cubrirá con una bóveda de medio cañón sujeta por arcos de medio punto. En la entrada se situará el coro. Fray Alberto entrega los planos al prior y este encarga las obras a Antonio Mazas y a Pedro del Valle. El primero cambia la portada. Al segundo se le deben las dos espadañas laterales.

Desde luego, el templo no conserva aquellos retablos, las decoraciones sacras, el órgano ni las obras de arte que le dieron renombre. Tampoco las llegaron a ver las tropas de Napoleón, que instalaron allí su cuartel y caballerizas, dispersaron a los monjes y encarcelaron por predicar en su contra al único fraile que quedó. Un estropicio. Más tarde, la nave de la iglesia fue destinada a usos agrícolas. Aún hay quien recuerda en el lugar haber saltado desde el coro hasta la nave repleta de grano. Sale por 600.000 euros.

SAN MILLÁN

Cuéllar y Sebúlcor, Segovia

Lista para entrar a vivir

Habrá a quien la decoración actual le resulte algo rebuscada... Para gustos. La iglesia de San Millán de Cuéllar es una propiedad particular que está siendo utilizada como vivienda desde hace años. A la muerte del propietario, artífice de la reparación de todos los espacios y la creación de diversos compartimentos, sus familiares la han puesto en venta. Del caserón eclesiástico original que es destacan las portadas y sobre todo el ábside, muy bien conservado en su interior. Las instalaciones de fontanería, electricidad y calefacción están actualizadas.

A años luz, eso sí, de esa pequeña iglesia que hay en Sebúlcor, que precisa de una remodelación íntegra para poder ser habitable. A pesar de que no ha perdido encanto con el transcurso del tiempo, faltan techumbres, paredes, puertas... El conjunto es hoy una bella ruina color arenisca que se mimetiza con el entorno y donde los caballos entran a pastar y los turistas, a tomar fotos.



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